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Top 10 de Ciudades Magníficas!

Este es el listado de las que consideramos son las mejores ciudades que visitamos durante este viaje alrededor del mundo. Son muy distintas unas de las otras pero todas tienen un atractivo especial que las convierte en Ciudades Magníficas!

1. Roma, Italia

Una buena definición que se le puede dar a Roma es la de -Museo Callejero- y es que en cada esquina de esta preciosa ciudad se encuentra uno con una gran obra de arte, con una calle histórica o con monumentos tan famosos e históricos que pareciera que toda la historia de la humanidad como la conocemos estuviera allí, en un solo lugar. Esta ciudad es una de las mas importantes de la historia de occidente y una de las que ha tenido mayor peso e importancia en los últimos 3000 años, es decir: 30 siglos!. Es una ciudad con carácter, con garbo, con mucha personalidad. Todos los caminos de un viajero debieran conducir a Roma, es simplemente espectacular!

La Fontana di Trevi

Monumento a Victor Manuel II, primer rey de Italia

2. Estambul, Turquía

En el siglo XVIII fue llamada la -Roma de Oriente- cuando, en la Edad Media, y siendo parte de un imperio cristiano, se llamaba Constantinopla. Anteriormente se llamó Bizancio, y fue la capital del imperio bizantino. Es decir, esta ciudad tiene toda la grandeza y toda la historia que uno se pueda imaginar. Es una ciudad en donde se juntan armoniosamente oriente y occidente, y es que además el río Bosforo no solo divide la ciudad en dos, sino también a Asia de Europa. Los lugares más representativos de esta ciudad (Mezquita Azul, Basílica de Santa Sofia, Palacio de Topkapi, entre otros) son de quitar el aliento.

La Mezquita Azul

Interior de la Basílica de Santa Sofía

3. Praga, República Checa

Conocida como La Ciudad de las Cien Torres o La Ciudad Dorada, visitar Praga es como introducirse en un cuento de hadas en el que una paciente princesa espera a su amado al final de cualquiara de las mágicas y magníficas torres. Es una ciudad que parece haber sido construida para el simple disfrute de los sentidos. Con algo de imaginación, es fácil transportarse hasta épocas medievales e imaginarse esta maravillosa ciudad varios siglos atrás. Tiene la fama de ser la ciudad más hermosa de Europa, que sin duda es una fama muy bien ganada!

Calles de Praga

Una de las muchas torres de Praga

4. Pekín, China (Ver post –De Pekín a Xi’an: 15 horas…– para leer la aventura que vivimos al irnos de Pekín en tren, y –No es mito, es realidad: en China comen de todo– para conocer un mercado tradicional de Pekín)

Con más de 20 millones de habitantes y una contaminación extraordinaria, esta es una caótica ciudad que puede intimidar a muchos. Pero al mismo tiempo se trata de una ciudad vibrante y en constante evolución que se desarrolla a pasos de gigante mientras lucha por mantener su carácter tradicional. Pekín es una ciudad de contrastes en la que los modernos rascacielos comparten espacio con las pequeñas casas tradicionales ubicadas en los antiguos hutongs de la ciudad. Cada detalle cotidiano de la vida de esta ciudad resulta curioso para un viajero occidental. Lugares como la Ciudad Prohibida, el Palacio de Verano, el Templo del Cielo o caminar por los barros antiguos, bien valen una visita a esta ciudad. La ciudad cuenta con una -cara oscura-, manifestada por sus habitantes (no todos, pero si muchos) que tienen por costumbre escupir, gritar y empujarse… incluso por vivir este tipo de experiencia, no hay que olvidar incluir a Pekín en la lista de viajes por hacer!

Templo del Cielo

Artistas de la Ópera de Pekín

5. Copenague, Dinamarca (ver post –En Dinamarca hay dos reinas…– para mas información de esta ciudad y el gusto por la bicicleta, y –Elephant Parade, le exhibición pro defensa del elefante de Asia– sucedida en Copenague)

Esta ciudad ha sido número uno para varias publicaciones como la mejor ciudad para vivir en el mundo y es que su vida cultural, posibilidades de transporte, bajísimos niveles de delincuencia, baja contaminación y arquitectura, la hacen una ciudad realmente maravillosa. Es una ciudad en donde transportarse en bicicleta es parte del estilo de vida de los habitantes de la ciudad y eso ya la hace muy especial.

Guardias de la Reina Margarita II

Barrio Nyhavn, parada obligada en Copenague

6. Budapest, Hungría (ver post –Budapest, una gran sorpresa de ciudad– para más información de esta ciudad)

Ha sido llamada la “ciudad más hermosa del rio Danubio”, y este rio atraviesa muchas ciudades, muy hermosas y muy famosas! Este rio separa en dos a Buda y a Pest dos grandes ciudades que hoy se unen para formar una de los lugares que nos causó mayor impacto positivo durante este viaje.

Castillo de Buda de noche

Exhibición de productos a base de Paprika en Mercado típico

7. Paris, Francia

Es muy poco lo que se pueda decir de Paris que no se haya dicho antes y es que es una ciudad realmente extraordinaria. Tiene una belleza que impacta todos los sentidos. Los artistas callejeros, los cafés, los famosos monumentos, los parisinos antipáticos, el rio Sena, todo es muy famoso en esta ciudad y con unas pocas horas de visita es fácil ver reflejado en sus calles eso y muchas cosas más. “Paris no tiene esquina fea” fue la frase que repetimos una y otra vez mientras visitábamos esta hermosa ciudad.

Torre Eiffel de noche

Museo de Louvre de noche

8. Chefchaouen, Marruecos (ver post –Un día de 48 horas: la llegada a Marruecos– para más información de la aventura justo antes de llegar a esta ciudad)

Chefchaouen es una pequeña y encantadora ciudad marroquí que queda en la falda de la Cordillera de Rif al noroeste del país. Su Medina pintada completamente de azul es bastante tranquila y acogedora, algo para nada común en el resto de ciudades de este país. Al caminar por sus estrechas callejuelas serpentinas, más parecidas a un laberinto, el conjunto de sensaciones es muy gratificante. La gran variedad de colores de los diferentes productos de las tiendas y los bazares contrastan con el deslumbrante azulado de sus casas. Sentarse a ver pasar gente y dejar que el tiempo pase en cualquiera de los restaurantes de la plaza Plaza Uta el-Hammam, tomándose un té verde y probando un cuscús recién preparado es una experiencia maravillosa.

Puerta de casa en Chefchaouen

Vista de la ciudad de Chefchaouen

9. Hong Kong, China (Hong Kong es una región administrativa especial que está bajo el Gobierno Popular de China, pero goza de un alto grado de autonomía)

Esta es una ciudad súper moderna que sorprende desde la llegada con el que es considerado el mejor aeropuerto del mundo, o al menos el que ha ganado más premios internacionales, su impecable organización turística y su eficiente sistema de transporte. En esta ciudad se combina muy bien su reciente pasado colonial (hasta 1997 fue colonia británica) evidenciado con una población que habla muy bien ingles (es uno de los tres idiomas oficiales), enormes rasca cielos y sendos mercadillos que dejan ver que en medio de la modernidad a ultranza aun queda espacio para lo tradicional de su herencia china. Son 7 millones de habitantes en tan solo 1,000 kilómetros cuadrados lo que la convierte en uno de los lugares más densamente poblados del planeta. Es una ciudad capitalista en un país comunista, algo que bien vale la pena conocer.

Rasca cielos de Hong Kong de noche

Calle de Hong Kong

10. Oporto, Portugal

Esta ciudad, situada al norte de Portugal junto a la desembocadura del río Duero, es un lugar muy especial y a su vez dificil de definir. Tiene un aire melancólico muy propio de la personalidad del portugués, pero a la vez es una ciudad con mucha vida y muy elegante. Sus paredes forradas en azulejos, sus calles estrechas y los viejos callejones la hacen muy especial.

Fachada tradicional de azulejos en Oporto

Vista de Oporto

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Un día de 48 horas: la llegada a Marruecos

(Este post fue escrito el mismo día en que llegamos a Marruecos, el 1 de mayo de 2011)

Después de pasar unos fabulosos días en España, Portugal y el sur de Francia, venía el siguiente paso de esta aventura: África. Marruecos era el único país de este extenso continente que habíamos decidido visitar.

Encontrándonos en Cádiz y a un día de salir para el puerto de Tarifa en España para cruzar la frontera en ferri, nos enteramos que en Marrakech, un kamikaze se inmoló e hizo estallar un bomba en un restaurante en el corazón turístico de la ciudad, el resultado: 16 muertos, la mayoría turistas. Al Qaeda el principal sospechoso. En su página web lanzaron amenazas contra el país y al parecer se podrían estar concretando.

La pregunta natural era definir si en momentos de tanta convulsión en el mundo Árabe Musulmán sería buen momento visitar uno de estos países. Decidimos quedarnos un día mas en Cádiz para meditarlo, ver noticias y pedirle a Dios confirmación sobre qué hacer.

Caminando en Cádiz pasamos por un almacén para comprar una chalina para Mónica; y la dueña del lugar, Alicia, una Argentina con muchos años de vivir en España, había estado en Marruecos muchas veces y en varios países Árabes. Nos habló maravillas del país, nos dijo en qué lugares seguramente no habría riesgo para comenzar el viaje a Marruecos, nos llenó de buena energía y con sus palabras y consejos llegó la confirmación esperada, nos íbamos al siguiente día.

El día comienza muy temprano para tomar el bus de Cádiz a Tarifa en donde tomaríamos el ferri al puerto marroquí de Tánger. Tánger, principal entrada a África de Españoles y Europeos en general, tiene una reputación bastante mala, aunque como en todo, siempre hay quien la defienda. Es como la muchacha de “vida alegre” de la que todo el mundo sabe que lo es, pero siempre hay uno que lo niega y dice de ella lo buena hija que fue varios años atrás.

De Tánger se dice de todo: los falsos guías (Faux Guides) que por ganarse unos pocos Dirhams (la moneda local) te embaucan en planes que no existen, o quieren comisionar con los vendedores de artesanías, cuero u otros cuando el turista incauto se deje tentar por el maravilloso “primo” que les va a ofrecer el mejor precio de lo que buscan, “sin intermediarios”. También están los Taxis, que siempre quieren cobrarte 10, 20 o más veces lo que realmente cuesta una carrera, aparte que no solo hay un tipo de taxi sino que hay varios: los de la línea amarilla en la parte baja que se suponen los oficiales, los espontáneos, los que tienen el aviso de TAXI en la parte alta pero que quizá ni lo sean, y los Grand Taxis que son taxis compartidos que solo hasta que se llenan comienzan la carrera. Diferentes tipos pero un elemento común: siempre hay que regatear y hacerlo duro.

Pues bien, Tánger nos recibe con todo su repertorio en pleno. Llegamos, y el primero que nos aborda es un Faux Guide que mostrándonos su escarapela con foto, sellos, firmas y toda la supuesta formalidad nos ofrece su desinteresada ayuda, apalancándose con la frase “¡tranquilos, yo soy un guía oficial, si no lo fuera no tendría la policía a mi alrededor!” (lo que quiso decir fue: “el policía y yo somos de los mismos, denme la oportunidad y acá caen”, esa fue la primera prueba superada, después de cinco veces de decirle “no”, se fue.

La estación de bus en la que tomaríamos el transporte a Chefchaouen (lugar recomendado por Alicia, la Argentina de la chalina de Mónica), según las guías quedaba al salir del puerto, así que comenzamos a buscarla. Para nuestra sorpresa todos nos decían que debíamos tomar un Taxi para llegar allá, así que ni modo, teníamos que movernos rápido y fuimos a cambiar dinero para tomar el taxi a la estación de buses. Cambiando dinero comenzó la primera oferta de taxi de un “espontáneo” que vimos que estaba al lado nuestro siguiendo lo que hacíamos. No nos generó confianza, le dijimos que no (varias veces). Después llegó otro taxista (de la línea amarilla en la parte baja) que nos seguía por donde íbamos y nos gritaba el precio que nos cobraba a la estación, echaba reversa, adelantaba, daba la vuelta, volvía, como desesperado perrito esperando a su amo. Uno no sabe cómo todo el mundo se entera para donde uno va pero pasan segundos y todos a tu alrededor saben de tus necesidades.

Vimos a un policía y le hablamos. Le quise preguntar cual era la manera de ir a la estación de buses y la respuesta fue “¡En taxi!”, pero queríamos saber cuál era el más seguro y su capacidad políglota, muy típica de los marroquies como que se agotó de un momento a otro y lo único que hizo fue apuntar al tercer taxi que nos estaba ofreciendo sus servicios, en este caso un Mercedez Benz viejo que al menos en el techo decía “Taxi”. Negociamos el precio, y salimos de camino a la estación de buses.

Cuando llegamos a la estación, pensamos: “¿Es esta?!!!”. Si, habían buses parqueados y si, parecía una estación, solamente que se veía tal desorden que comenzamos a dudar si estábamos en el lugar correcto. Apenas llegamos, una persona nos aborda diciéndonos “¿Chefchaouen?” y en un lugar en donde todo está escrito en Árabe y un poco en Francés y que no sabes bien cómo moverte, aun atontados por la experiencia de los taxis, la respuesta fue un “sí”. Nos lleva a comprar los tiquetes, pagamos, nos los entregan, nos preguntan de dónde somos, sonríen y dicen “Shakira!”, salimos, nos dice en donde esperar el bus y que el mismo llegaba en 10 minutos. A los 5 minutos nos dice que va a llegar una hora más tarde porque era a las 15 horas de Marruecos, no de España, nos damos cuenta que posiblemente había otro bus que salía más temprano y nos hicieron comprar uno que salía màs tarde.

Detallamos lo tiquetes y todo está en Árabe ilegible, solo alcanzamos a entender un “15” y un “30,00” y no era claro ni el lugar al que íbamos. Mónica vuelve decidida a la oficina de la empresa de buses a buscar “aclarar la verdad” de lo que estaba pasando, pregunta cuánto cuesta el tiquete a Chefchanouen y a que horas salen, nos confirman, sale a las 15 y cuesta 30. Ahora la pregunta era si el tiquete si decía nuestro destino así que buscamos a un mesero de un café y nos confirma que en el tiquete si está escrito nuestro destino.

Minutos después, nos avisan que el bus llegó, vamos a verlo. Sí, había un bus, pero el destino estaba en Árabe y las letras no coinciden con la del tiquete. Una persona comienza a pedirnos que subamos el equipaje al bus, pero faltaba casi media hora para partir y nos pareció que pudiera ser un timo para robárnoslo así que nos rehusamos con cualquier disculpa. Una vez decidimos montarlo al bus, el asistente nos quiere cobrar 1 Euro por cada maleta y le decimos que no, que ya pagamos por el tiquete. Llama a una persona para que lo apoye en la torre de babel que hubo en ese momento, y esta persona confirma la farsa. Al final aceptamos pagar esperando que eso ayude a que el equipaje llegue al destino.

El bus sale y Mónica y yo mudos, observando todo, la gente, las mujeres con sus vestimentas musulmanas, los hombres algunos con sus atuendos de herencia tribal berebere, de fondo música local, no parpadeamos por un buen tiempo, todo parecía surreal o irreal o ambos, estábamos en un bus lleno de locales, en donde los únicos “diferentes” era el par de turistas (nosotros) con sus camisas Columbia estilo occidental, como “mosco en leche”, literalmente.

Tres horas y media después y habiéndonos ya soltado un poco (al menos ya teníamos certeza de estar en el bus correcto y la gente alrededor estaba siendo amable y tranquila) llegamos al pueblo de Chaouen (nombre con el que también conocen a Chefchaouen) ingresando entre una cadena montañosa espectacular. La primera impresión fue un fuerte: “oh oh, en dónde nos metimos!”, se veía un pueblo simple, sin gracia.

Con la ayuda de un pasajero del bus, miembro de un grupo musical que iba a tocar esa noche en el pueblo, llegamos a un hotel sin mayores pretensiones, nos instalamos y salimos a conocer. Vale decir que hasta acá, el entendimiento de lo que es una “Medina” era un concepto desconocido para nosotros.

Salimos a caminar siguiendo lo que las guías aconsejaban visitar y todo estaba dentro de la Medina. Ingresamos al lugar y comenzamos a encontrarnos una serie de calles y callecitas por todo lado, un laberinto completo. Hasta ese momento podíamos ser los únicos con pinta de occidentales, no habíamos visto un solo turista. Caminamos y caminamos, aun sin rumbo fijo y sin la tranquilidad de preguntarle a alguien hacia donde llegar, no sabíamos si quiera en que idioma hablar.

Poco a poco fuimos descubriendo el lugar en el que estábamos y viendo su arquitectura. Comenzamos a ver un poco de turistas y a tranquilizarnos por esto, ya no estábamos en medio de la nada y “solos”. La Medina comenzó a aclararse ante nuestros ojos y la belleza de este lugar nos comenzó a cautivar. Se trata de una de las Medinas más hermosas de Marruecos, con sus casas pintadas de blanco y azul y un inconfundible sabor Andaluz es un lugar simplemente precioso.

Llegamos a la Plaza Uta el-Hamman, dominado por el Kasbah y la Gran Mezquita. Escuchamos por primera ver el llamado a la oración de los Musulmanes y vimos como su gente (principalmente hombres) se dirigía camino a la mezquita a tener su momento de oración. La plaza esta rodeada de restaurantes y cafés en donde los dos platos más típicos del país, Cuscús y Tajín son ofrecidos  por doquier, siempre acompañado del típico té verde.

Al llegar al hotel y al estar escribiendo estas memorias sentimos como si hubiéramos tenido realmente un día de 48 horas, estamos exhaustos. Hubo momentos de mucha tensión en todo el proceso de llegada a Chefchaouen, tan es así que ni siquiera nos sentimos cómodos sacando la cámara para tomar fotos, pero el premio mayor valió mucho la pena. Si alguna vez quieren visitar Marruecos no dejen de visitar este precioso pueblo.

Acá termina esta crónica de nuestro primer día en Marruecos y los dejamos con fotografías de Chefchaouen.

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2 Comments

Posted by on July 9, 2011 in Africa, Marruecos

 

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