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Category Archives: Oceania

Nueva Zelanda: de película!

Sí, este país es de película! Lo vamos a poner así de fácil para quienes nos han hecho la pregunta “¿Y qué fue lo que más les gustó del viaje?”: Nueva Zelanda es el país con los paisajes más hermosos que conocimos, y es el país que le recomendaríamos a TODO el mundo visitar por encima de los otros 24 en los que estuvimos. ¿Fácil, cierto?

Cualquier adjetivo se queda corto para describir la belleza de este país. “Majestuoso”, “hermoso”, “impactante”, “emocionante”, “divino”, son todos adjetivos que repetimos día a día y sin cansancio al caminar por las maravillas que le ofrece este país al visitante. Tiene además el turismo mejor organizado de todos los países que visitamos. Entre los centros de información turística de cada población llamados iSite y los DOC (Department of Conservation / Departamento de Conservación) uno podría llegar casi que sin tener nada organizado, y la información que se obtiene de estos lugares es tan rica y completa que en pocos minutos ya quedaría listo el plan. Esto no aplica para llevar a cabo las caminatas denominadas Great Walks en donde hay cupos restringidos de gente y se debe programar el viaje con la suficiente anticipación, principalmente en temporada alta.

Cuando comenzamos a preparar el viaje a este país tomamos una excelente decisión: no conocer nada de su parte urbana. Y es que después de haber visitado decenas de ciudades durante los 6 meses anteriores, consideramos que era muy poco lo que podría realmente sorprendernos de una más. Tomamos esa decisión y acto seguido tomamos la segunda: “vamos a invertir el 100% del tiempo en contacto con la naturaleza”. Qué bien! tuvimos nuestro momento de genialidad ya que fue la mejor decisión de todas. Y como andábamos brillantes por esa época tomamos una tercera decisión: vamos a invertir la mayor parte del tiempo en la Isla Sur y si nos queda tiempo y presupuesto conoceremos la Isla Norte. A todo el que visite este país y solo tenga 15-20 días para recorrerlo le repetiríamos exactamente las mismas recomendaciones. En un viaje de las características del nuestro en donde cada destino no se puede preparar al 100% y es en el camino en donde se van tomando decisiones, a veces se cometen ciertos errores en la priorización de los lugares a visitar, y fue una dicha que en NZ acertamos en la planeación.

Nos encantó un escrito que encontramos sobre los paisajes de Nueva Zelanda en la revista Lonely Planet que se edita en España y queremos compartirlo en este post: “…si algo en Nueva Zelanda va a marcar la diferencia con nuestro entorno es, sin duda, el paisaje. Fuera de Auckland y Wellington, las ciudades son diminutas huellas humanas en el reino de la naturaleza. Es cierto que los colonos blancos talaron bosques milenarios para convertirlos en pastos para el ganado. Pero las dos islas neozelandesas todavía atesoran grandes extensiones de árboles de largas y ancianas barbas; fiordos con cañones sobrecogedores, y glaciares espectaculares; montañas perfectas y volcanes activos; playas desiertas y lagos de agua turquesa; aves que se olvidaron de volar y escenarios donde se intenta que los viajeros más atrevidos alcen vuelo…”.Esta descripción no podría estar más ajustada a la verdad.

Llegamos a Auckland, ciudad principal de la Isla Norte de Nueva Zelanda, el 5 de octubre de 2011, después de un vuelo de casi cinco horas desde Melbourne en Australia. Estábamos emocionados de llegar a este destino, no solo porque habíamos leído y escuchado maravillas de los paisajes y la belleza de este país, sino porque era uno de los últimos pasos de este reto de darle la vuelta al mundo. La verdad sea dicha, también llegamos nostálgicos de ver tan cerca el final de la aventura.  Decidimos pasar la noche en un hotel al lado del aeropuerto para poder madrugar al siguiente día y tomar el vuelo que nos conduciría a la Isla Sur, más exactamente al pueblo de Queenstown.

Llegamos al país en medio de un fuerte nacionalismo producto de la Copa Mundial de Rugby que se llevaba a cabo justamente en Nueva Zelanda, país en donde este deporte es el deporte nacional y famoso por el ritual conocido como la “Haka” que hacen sus jugadores, los llamados All Blacks, al iniciar cada partido. Haka es el nombre que sirve para definir cualquier danza tribal maorí, pero se suele referir con este nombre de forma específica a la danza de guerra tribal maorí. No obstante, se suela utilizar como danza de bienvenida y es signo de hospitalidad, así no lo parezca. En este link pueden ver una haka hecha por los All Blacks. Vale decir que nunca creimos que un deporte como este, bárbaro por naturaleza, nos terminara despertando tanta atención. Y es que tuvimos el chance de seguir el mundial desde Australia (con su equipo llamado los Wallabies) y posteriormente seguimos las seminifinales en Nueva Zelanda en donde en donde los All Blacks se llevaron el primer lugar.

Los All Blacks dándo la bienvenida en el aeropuerto de Auckland

Regularmente cuando viajamos en avión, elegimos las sillas del pasillo y del centro, y en este vuelo olvidamos pedir esa ubicación en el avión, luego, nos tocó al lado de la ventana. La sorpresa con la coincidencia (o Diosidencia?) no se hizo esperar; fue excelente haber quedado en esas sillas porque desde allí pudimos tener las primera imágenes del majestuoso e impresionante paisaje del Monte Cook, la montaña más alta del país con 3,754 metros de altura y de los montes circundantes, faltando solo pocos minutos para llegar a Queenstown. Cuando vimos aquella extensa cadena montañosa cubierta de nieve, con lagos de color azul turquesa, quedamos mudos ante tal belleza natural; ese día el cielo estaba claro, nuestros corazones sintieron que era un regalo de Dios… las sillas junto a la ventana, el cielo despejado… no había palabras, Nueva Zelanda nos estaba recibiendo muy bien y comenzó muy temprano a alegrarnos el alma. Nos dedicamos a tomar fotos para tener memorias de aquel espectáculo.

Vista del Parque Monte Cook desde el avión

Vista de uno de los varios lagos de la Isla Sur

Vista de los alrededores del Monte Cook

Hermosa vista desde el avión camino a Queenstow

Nos hospedamos en Queenstown, un hermoso pueblo, con un jardín botánico floreciendo en plena primavera, con gente jugando “Frisby Golf” y una especie de “Bolos” al aire libre. Caminamos el jardín y el pueblo, encontramos cafés y restaurantes en cada esquina, muchos negocios ofreciendo todo tipo de deporte de aventura con precios para cada bolsillo. Queenstown es conocida como la capital de la adrenalina en el mundo, es así que la oferta para aventureros viajeros abunda en cada esquina. El conjunto del sitio era realmente agradable. Desde la bahía se tenía una vista única hacia las montañas, no había paraje que miráramos y no fuera precioso.

Descansando en cualquier calle de Queenstown

Vista desde el muelle de Queenstown... no es hermoso?!

Un nuevo deporte, el Frisby Golf o Disc Golf, con las mismas reglas del golf pero con frisby!

Con uno de los maravillosos árboles de Queenstown

Viendo el primer atardecer en NZ

Al día siguiente, emprendimos nuestro viaje en carro hacia Te Anau, punto intermedio entre Queenstown y Milford Sound, un destino al que no podíamos faltar. En búsqueda de caminatas, una vez allí, nos dirigimos al Departamento de Conservación (DOC), cada pueblo cuenta con una de estas oficinas, y allí se obtiene toda la información de acceso a los parques, estado del tiempo y un abanico de posibilidades para hacer todo tipo de caminatas. Caminar es “un deber” en Nueva Zelanda, sus hermosos paisajes, la riqueza de su fauna y vegetación, en fin, cada rincón natural tiene su atractivo especial. Aunque nos encontrábamos en primavera y aún en temporada baja, esto implicaba que algunas de las caminatas más famosas no se pudieran hacer o tuvieran restricciones. En nuestro caso, tuvimos interés es hacer un trayecto de unos dos días de camino por el famoso Milford Track, ubicado en el Parque Nacional de Fiorland y que desembocaba en el Milford Sound. Ya nos habíamos enterado que como aún no había empezado la temporada alta, no contaríamos con la presencia de un guía ni con varias de las facilidades que ofrecen en los hut (casas de paso en la montaña). Por si esto fuera poco, nos informaron en el DOC que parte del camino estaba bloqueado por nieve, y que era muy peligroso, incluso para los más expertos. Con todas estas restricciones y con nueva información, decidimos no hacer el recorrido y cambiamos nuestros planes. Decidimos entonces hacer otra de las “Great Walk” (Grandes Caminatas) y optamos por la “Kepler Track” que estaba en buenas condiciones. Así, emprendimos nuestra primera caminata de cuatro horas en Nueva Zelanda, uno de los trayectos de la “Kepler” que bordeaba el Lago Manapouri. Fue increíble este recorrido, jamás habíamos visto un bosque como ese; a lado y lado de nuestro camino, todo estaba cubierto por musgo y parecía un gran tapete verde, recordamos parajes de películas de fantasía. Para culminar esta experiencia, buscamos un buen paraje al lado del lago para deleitarnos con el atardecer, con el sol brillando como nunca sobre las montañas y el lago, formando diversas figuras y colores.

El carro alquilado

Rios hermosos en el Kepler Track

Bosque de helechos en el Kepler Track

Musgo como alfombra

Uno de los lagos del camino

Vista del Lago Manapouri, final de la primera jornada del Kepler Track

El segundo trayecto de esta caminata por las montañas Kepler lo hicimos dos días después; con un alto grado de exigencia, ocho horas de recorrido, y buena parte del camino de 27 kilómetros en ascenso, estuvimos a punto en más de una oportunidad de “tirar la toalla” y devolvernos. Poco a poco, íbamos tomando fuerza y voluntad para seguir, y el premio por la persistencia fue grandioso; cuando estábamos cerca a la meta, el Luxmore Hut, tuvimos una espectacular vista de 360 grados de los alpes en contraste con las montañas verdes, el Lago Te Anau y un cielo azul hermoso, fue realmente alucinante y gratificante.

La meta: el Luxmore Hut... está lejos y hay que regresar...!

Ánimo!, aun faltan un par de horas para llegar a la cima...

Después de casi 4 horas subiendo, por fin comenzamos a ver nieve!

Valió la pena el esfuerzo, hermosa vista 360 grados desde la cima!

Panorámica de camino al Luxmore Hut

La meta! ahora a bajar otras cuatro horas y antes de que anochezca!

Paso peligroso de regreso... hubo derrumbe pocos días atrás.

Hasta el atardecer fue majestuoso!

Trayecto Te Anau – Milford Sound (Milford Highway)

Encontramos que recorrer la Isla en carro era muy económico y ofrecía la posibilidad de disfrutar a nuestro propio ritmo de los maravillosos parajes que ofrecía este país. Con la facilidad de movernos en carro, hicimos el impresionante recorrido del Milford Highway, desde Te Anau hasta Milford Sound, recorriendo sus maravillosos 121 km. En la vía había indicaciones de dónde parar a hacer caminatas, a apreciar el paisaje y a tomar fotos. Al final, la cereza sobre el pastel, un crucero de dos horas por Milford Sound. Pasamos por: Boyd Creek, Mirror Lakes en el cual se refleja las Earl Mountains, Knobs Flat, , Cascade Creek/Lake Gunn, The Divide, punto de partida de varias caminatas y Key Summit punto que otorga una vista espectacular de Eglinton, Hollyford y Greenstone Valleys, Monkey Creek Bridge y Lyttle´s Flat, Gertrude Valley, Homer Tunnel (922 m, el punto más alto del camino), Vista al Monte Tutuko (es el pico más alto y de glaciar en Fiordland National Park).

Mirror lakes

Mirror lakes al atardecer

Paisaje de Te Anau a Milford Sound

El Yin y el Yan en las montañas

En una de las varias lagunas del camino

A 122 km: Milford Sound: es un fiordo situado en el suroeste de la Isla Sur y es parte de una zona que es Patrimonio Natural de la Humanidad. Milford Sound es uno de los sitios más famosos de Nueva Zelanda para los turistas, además de ser llamado la “octava maravilla del mundo”. Allí tomamos un espectacular crucero de dos horas.

Tomando el crucero Jucy Cruize para Milford Sound

Milford Sound... ninguna foto se compadece de la hermosura de este lugar

Milford Sound

Cascada en Milford Sound

Regresamos de Te Anau a Queenstown y con éste, nuevamente como punto de partida, iniciamos nuestro camino hacia el Parque Nacional Monte Cook, con un breve descanso de un día en Wanaka, pueblo asentado al borde del lago del mismo nombre. El camino hacia dicho parque ya era toda una experiencia. Por primera vez en nuestra vida, nos encontrábamos ante una “Reserva de Paisajes”, el Lindis Pass nos dejó atónitos, los paisajes eran impresionantes.

NZ: 4 millones de personas + 40 millones de ovejas!

Llegamos al parque, bordeando el Lago Pukaki, con aguas azul turquesa, color que se debe al sedimento que tiene el lago y que en contraste con la luz logra esa tonalidad. El Monte Cook estaba nublado y no lo pudimos observar, pero teníamos la satisfacción de haberlo visto desde el avión completamente despejado. Cerca del parque, visitamos el Glaciar Tasman, solo se veían pequeños y escasos bloques de hielo en medio de agua; leímos que el glaciar se esconde a 200 metros de profundidad, y que lamentablemente este ha ido cediendo y convirtiéndose en el lago que ahora forma.

Glacier Tasman

Lago Pukaki

Helicóptero en el Parque Monte Cook cubierto por neblina


Queríamos extender nuestra estadía en Nueva Zelanda, o al menos, recorrer muchos rincones en el tiempo que teníamos. Aún en el Lago Tekapo y muy temprano en la mañana, hicimos una serie de averiguaciones para extender el alquiler del carro y poder entregarlo en Christchurch en lugar de Queenstown. Este cambio nos permitió planear nuestro recorrido por la costa este de la Isla hasta Picton y la zona vinícola de Marlborough, haciendo un descenso por la costa noroeste. Felices con nuestro itinerario, nos dirigimos a realizar la “Alpine Pacific Touring Route”, ruta que comprendía Wanapa -región vinícola-, Hanmer Springs -con piscinas termales del país- donde pasamos una noche, y Kaikoura –sitio reconocido por la belleza de sus paisajes y la riqueza de su fauna-. Este último lugar, cuenta con un cañón submarino que proporciona un hogar ideal para la vida marina, por ello, tomamos un bote que nos llevó cerca de las colonias de delfines; tuvimos la suerte de observar muchos, jugaban con la presión del agua del bote, saltaban, su personalidad es alegre y juguetona, fue absolutamente hermoso verlos tan cerca, libres y en estado salvaje. Después de ver este hermoso espectáculo, nos prometimos nunca ingresar a parques horribles como Sea World y otros en el mundo en donde someten a estos animales a niveles altos de estrés y maltrato a cuenta de la inteligencia de estos cetáceos y de sus primos las ballenas.

Hermosos delfines salvajes en Kaikoura

Delfines salvajes en Kaikoura

Hermso delfín salvaje en Kaikoura

En la tarde, continuamos nuestro camino hacia el norte hacia la región de Marlborough para degustar del famoso Sauvignon Blanc del país, por una carretera costera que nos brindó paisajes increíbles del mar, con los alpes y las montañas verdes, qué conjunto tan especial! En este recorrido hay señales que indican que se pueden ver focas en los acantilados y qué suerte tuvimos! Descubrimos un punto que no estaba señalizado para ver focas, y para sorpresa nuestra había muchas descansando y durmiendo en los acantilados. Solo ellas y nosotros, nadie más.

Hermoso espectáculo de focas saliendo de Kaikoura

Foca posando a orillas del Océano Pacífico de Nueva Zelanda

Desde Picton, en la región de Marlborough, hicimos la ruta de paisajes del Queen Charlotte Sound, ruta desde la cual nos trasladamos hacia la costa oeste de la Isla Sur, pasando del Océano Pacífico al Mar de Tasmania. Bajando por esta ruta costera, visitamos las Pancakes Rocks, formaciones de piedra en forma de panqueques, hasta llegar a los glaciares Franz Josep y Fox; en donde llevamos a cabo largas caminatas para poderlos apreciar desde muy cerca. Observamos con tristeza cómo han venido perdiendo terreno a través de los años, producto del calentamiento global.

Pankake Rocks

Glaciar Franz Josep

Glaciar Franz Josep

Glaciar Fox

Ya de camino hacia Queenstown, lugar donde tomamos nuestro vuelo de regreso a Auckland, pasamos por el espectacular Haast Pass desde donde observamos en todo su esplendor los lagos Wanaka y Hawea. Ésta ruta escénica, junto con la Milford Highway y el Lindis Pass, se convirtieron en nuestras rutas favoritas.

Otro atardecer hermoso, este en el Haast Pass

En el Haast Pass

Lago Wanaka

Lago Hawea

En la Isla Norte, escogimos como puntos para visitar, el Lago Taupo, el Parque Nacional Tongariro y Rotoura, centro cultural maorí. No contamos con la suerte del mismo clima favorable y soleado que tuvimos en la Isla Sur, y no pudimos disfrutar como hubiésemos querido de los maravillosos parajes del Tongariro, pues la caminata famosa que lo recorre la “Tongariro Alpine Crossing” estaba cerrada por mal tiempo. Los alrededores del Lago Taupo y de Rotoura también estuvieron pasados por lluvia. Con este panorama decidimos adelantar nuestro viaje a Chile e irnos unos días antes de lo que teníamos planeado. Dejamos Nueva Zelanda con la majestuosidad y la belleza de su Isla Sur en nuestras mentes.

Tongariro nublado

En Rotorua, zona de lagos de aguas termales y géiseres

A las afueras de Rotorua

No hay duda que Nueva Zelanda nos encantó!

P.D.: Nueva Zelanda es de película, también porque en su territorio se han filmado cientos de películas entre las que se destacan El Señor de los Anillos, Crónicas de Narnia y Avatar que han tomado ventaja de los paisajes majestuosos que ofrece su geografía.

P.D.2: Una última reflexión recogida en una van de cualquier calle de Nueva Zelanda: “Los políticos y los pañales necesitan ser cambiados por la misma razón!”

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Posted by on January 5, 2012 in Nueva Zelanda, Oceania

 

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Australia: tan grande como la imaginación (Segunda Parte)

Esta es la segunda parte del recorrido que hicimos por Australia. Los que aún no han visto la primera la pueden encontrar haciendo clik en este link.

*    *    *

De Uluru viajamos a la muy famosa Sydney, que escribiendo este post encontré que en español se escribe Sídney, así que continuaré con el nombre en nuestro idioma.

Vista de la ciudad de Sídney desde el ferry a Manly

Sídney es la ciudad más grande y más antigua del país, con una población aproximada de 4,3 millones de personas, es capital del estado de Nueva Gales del Sur y es sin duda la más famosa internacionalmente, entre otras por el Sydney Opera House y por haber sido la sede de los Juegos Olímpicos en el año 2000. El multiculturalismo de la ciudad se respira desde que uno llega al aeropuerto y se vive en cada una de sus calles. Con los años, se ha convertido en el principal receptor de inmigrantes del país provenientes principalmente de países asiáticos y del Reino Unido y Nueva Zelanda. Es una de las ciudades más costosas del mundo, no hay duda de esto.

En esta ciudad hicimos bien la tarea de visitar sus lugares más famosos:

Sydney Opera House: la Ópera de Sídney fue construida en 1973. El edificio tiene una estructura orgánica muy famosa en forma de ‘velas’ con azulejos blancos. La ópera tiene una sala grande para conciertos, una sala para ópera y otras salas más pequeñas. Es un emblema de la ciudad y su edificio más fotografiado. Frente a la Ópera, Mónica me celebró el cumpleaños con un pequeño pero delicioso ponqué.

Ópera de Sídney

Una hermosa colombiana con la hermosa construcción de la Ópera de Sídney a sus espaldas

Feliz cumpleaños a mi!! Qué buen lugar para celebrarlo ah!?

Sydney Harbour Bridge (Puente del Puerto de Sídney): el puente fue construido en 1932 y es el primer puente del puerto. Fue el puente de un sólo arco más largo del mundo. Se puede subir con un guía, aunque nosotros preferimos simplemente atravezarlo ya que no le vimos sentido a pagar el astronómico precio que cobraban por una vista similar a la que conseguíamos sin pagar nada.

Con la vista de Sydney Harbour Bridge

The Rocks (Las Rocas): el barrio más antiguo de Sídney. Hay edificios históricos renovados, galerías de arte, pubs, restaurantes, cafés y tiendas turísticas. El Museum of Contemporary Art (Museo de Arte Contemporáneo) está en este barrio y tiene una colección de arte contemporáneo australiano e internacional. Es el barrio más europeo de la ciudad y es muy agradable caminar sus calles.

Edificio en Las Rocas

Valla con los Wallabies. La fiebre del rugby en todo su esplendor por el mundial en Nueva Zelanda

La playa de Manly: es junto con Bondi una de las playas más famosas y visitadas de Sídney. Allí hicimos una caminata de varias horas llamada Manly Scenic Walkway. Para llegar a Manly hay que tomar un ferry en el puerto cercano a la Ópera de Sídney. Quedamos con las ganas de visitar Bondi pero el clima no nos favoreció el día que quisimos ir.

Paisaje en la caminata por el Manly Scenic Walkway

Paisaje en el Manly Scenic Walkway

Sydney Fish Market: los mercados como este son fascinantes!

Huuuum, que delicia!

Caminar por las calles del centro de la ciudad: es una ciudad fácil de conocer, al menos la parte correspondiente a su centro histórico y de negocios.

En el centro de Sídney

El Barrio Chino no lo quisimos visitar. Después de haber estado casi 20 días allá ya había suficiente ilustración…

Desde Sídney hicimos un viaje de casi un día por las Blue Mountains (Montañas Azules) que es una región montañosa que colinda con el área metropolitana de Sídney, empezando aproximadamente a 50 kilómetros al oeste de la ciudad. Una parte de estas montañas es considerada Patrimonio de la Humanidad. El lugar más famoso de estas montañas se conoce con las Tres Hermanas que es una formación de roca que sobresale en el paisaje de la zona. Este viaje lo hicimos en compañía de un nuevo amigo mexicano, Lalo Rosas, a quién conocimos en un desayuno en el hostal. Para la visita a las Montañas Azules debemos decir que teníamos las expectativas más altas, no es que no sean lindas pero en buena parte de la caminata que hicimos el paisaje no fue el más impactante.

Paisaje de las Blue Mountains

Las famosas Three Sisters

Abrazando la naturaleza

De Sídney volamos a Melbourne. En esta ciudad nos hospedamos en casa de nuestros nuevos amigos Lucas y Verónica. Lucas es hermano de nuestro amigo David que con su esposa Alexandra también hicieron este año un viaje de 7 meses por África, Asía y Oceanía (ver su muy interesante blog acá). La pasamos muy bien en su compañía.

Con Lucas y Veronica en un restaurante de Melbourne

En Melbourne estuvimos dos veces, antes y después de ir a Adelaida. La primera vez el clima no nos permitió ni asomarnos a la calle, lo cual fue magnífico ya que tuvimos chance de descansar de una jornada fuerte de varias semanas, y la segunda vez si pudimos recorrer sus principales lugares. Melbourne es la capital del estado de Victoria y fue la capital del país entre 1901 y 1927, cuando se trasladó a la ciudad planeada de Canberra. Algo similar a lo ocurrio en Brasil con Río de Janeiro y Brasilia. En una de las ya varias publicaciones de rankings de mejores ciudades del mundo por sus altos niveles de calidad, en 2011 fue elegida como la número uno. En otra de estas publicaciones Viena fue la número uno, no podría estar más en desacuerdo, pero esto ya lo hablamos en otro post. Tiene 3,8 millones de habitantes y es la segunda ciudad en población del país.

Flinders Street Station

Catedral de San Patricio

Vista de la ciudad de Melbourne desde uno de sus parques

Esta ciudad es reconocida como la capital cultural y del deporte de Australia y no es para menos ya que es sede de varios de los eventos e instituciones más importantes del país. Fue una ciudad que nos gustó mucho. Tiene una mezcla arquitectónica muy agradable que combina lo “antiguo” (estilo victoriano) con lo contemporáneo. Tiene una red de tranvías maravillosa y al parecer de las más extensas del mundo, y cuenta con jardines y parques hermosos en varias zonas de la ciudad. Tiene la fama de tener “las cuatro estaciones en un día”, de ahí que los melbournianos aseguren que si no les gusta el tiempo que hace sólo tienen que esperar 10 minutos para que cambie… Nos quedamos con las ganas de asistir a un partido de fútbol australiano, un deporte muy seguido en este país pero que su temporada 2011 estaba en la recta final.

La multiculturaridad de Australia no se esconde para nada en Melbourne, ya que casi una cuarta parte de la población nació en el extranjero, y residen ciudadanos de 233 países de procedencia distinta, que hablan más de 180 idiomas y dialectos y practican 116 variedades religiosas. Existen comunidades grandes de personas provenientes de Vietnam, India y Sri Lanka. Con una multiculturalidad de estas proporciones parece un juego de niños las preocupaciones que se viven en un país como Costa Rica (donde vivimos) en donde un grupo importante de su población pareciera angustiada por la creciente migración proveniente de 3 países (Nicaragua, Colombia y Venezuela) en donde todos hablamos español…! Los encargados de las políticas migratorias debieran tomar el teléfono (o viajar si así lo prefieren) y hablar con sus pares en Australia para preguntarles cómo un país puede ser amplio en su oferta migratoria, rígido en lo que debe ser rígido, y a la vez exitoso en la convivencia y la prosperidad de todos. El éxito de las políticas migratorias no está en temerle al extranjero y hacer lo posible para que no migre a un país, está en encontrar acuerdos gana-gana y justos en donde locales y visitantes saquen lo mejor de cada quién para en conjunto sacar adelante un país. Solo que para eso se necesitan políticos que dejen de mirarse el ombligo y basta abrir un periódico para darse cuenta de que ese momento aún se encuentra lejos. En fín, un poco de crítica política no le cae mal a nadie…

En Australia hay una cierta rivalidad interna entre la gente de Sídney y la de Melbourne por cuál es la mejor ciudad de las dos. Nuestro voto va por Melbourne, aunque una visita a Australia sin conocer Sídney es una visita coja, por lo tanto no dejen de visitar ambas ciudades para escoger su favorita.

De Melbourne viajamos en bus 12 horas para llegar a la ciudad de Adelaida. A esta ciudad fuimos con solo un plan en mente y era familiar: re-encontrarme después de muchos años con mi prima Ana María, más conocida como la “Kusina” (kusina significa “prima” en danés) y con Nelson su esposo, conocer a su hija Miranda y al primo Juan Carlos, su esposa Jessica e hijo Sebastián y que Mónica conociera a estas maravillosas personas. Mejor dicho, se creció la familia en Australia! Mónica a su vez quería saludar a su amiga Carolina, ex-compañera de Maestría.

Un desayuno relajado con los "kusinos"

Cenando en el apartamento de Carolina y Sammy

Si bien estar con ellos era el único objetivo, no significa que no hayamos hecho muchas otras cosas más!

Adelaida es la capital del estado de Australia Meridional. Una ciudad más pequeña que Sídney y Melbourne con 1,1 millones de habitantes.Es una ciudad costera que nos pareció muy agradable y organizada. Desde Adelaida hicimos dos paseos muy chéveres con nuestros primos, el primero a la zona vinícola del Valle de Barossa y el segundo al Parque de Vida Salvaje de Cleland (Cleland Wildlife Park).

En Barossa pudimos ver el hermoso espectáculo de paisaje de los viñedos australianos. Siempre que podemos, visitamos zonas vinícolas, con esta era la cuarta que visitábamos en este viaje y aun nos faltaba otra en Nueva Zelanda. Hicimos una cata de vinos en Jacob´s Creek una de las casas vinícolas con mayor tradición de Australia y visitamos otro lugar de regreso a Adelaida.

Haciendo la cata de vinos en Jacob´s Creek

Con todos los primos en Jacob´s Creek

Cuando nos hablaron de visitar un parque de animales como el de Cleland teníamos nuestras reservas ya que nos imaginábamos que podría ser uno de esos zoológicos deprimentes a los que estamos mal acostumbrados en esta parte del mundo, pero no Cleland es diferente. Si bien los animales están en cautiverio, el área en la que los tienen es tan amplia que no tuvimos en ningún momento pesar por los animales. Distinto por ejemplo a la experiencia que tuvimos en China cuando fuimos a ver los osos panda en Chengdu en donde uno tiene la sensación no solamente de maltrato de los animales sino que se ve el sentido comercial y de explotación al que tienen sometidos a estos animales. Cleland es diferente.

Vimos animales que en nuestra vida nos hubiéramos imaginado! Y es que en un país con tal cantidad de especies endémicas de aves y mamíferos todo parece tan extraño que parece otro planeta. Acá algunas fotos de lo que vimos, debiendo el nombre de los animales ya que a duras penas recuerdo al canguro, el koala, y el demonio de Tasmania!

Admirando un hermoso Koala

Un Dingo alimentándose

Mónica alimentando un canguro

Un momento muy especial...

Canguros descansando

Relax total...

El famoso demonio de Tasmania

Aunque parece una rata no lo es, es un marsupial, primo de los canguros y koalas

Cerramos este post con una fotografia que fue muy especial. Cuando íbamos de camino al parque de Cleland, paramos el vehículo porque creimos haber visto un koala salvaje. En el lugar donde creimos haberlo visto no estaba pero buscando y buscando encontramos a esta hermosura de koala con su hijo!!! Disfrutemos esta hermosura de la naturaleza.

Precioso koala con su cria

See you!!

 
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Posted by on December 29, 2011 in Australia, Oceania

 

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Australia: tan grande como la imaginación (Primera Parte)

Visitar Australia ha estado en mi imaginario de viajes desde que tengo uso de razón y calculo que debe estar también en el de muchos. Desde el primer borrador de itinerario, este país estuvo de los primeros en nuestra lista y no en vano fue uno al que le invertimos más número de días: 17. Cada día valió mucho la pena.

Mi primer acercamiento a Australia quizá lo tuve a los 16 años cuando en nuestra casa en Sogamoso recibimos a una estudiante de intercambio de Tasmania. Ella nos compartió varias postales y libros de su lejano país y quizá desde ese entonces comencé a entender un poco sobre su magnitud, diversidad y belleza. Si bien hay 5 países más grandes que Australia, los casi 8 millones de kilómetros cuadrados (7,741,220 para ser más exactos) y la enorme distancia que separa este país de América, sumado a la buena reputación que tiene como destino turístico lo hacen especialmente atractivo para un viaje aldedor del mundo.

La mayor parte del territorio de Australia es desértico o semiárido y existe una gran diversidad de hábitats que van desde paisajes alpinos hasta selvas lluviosas tropicales. Sus tierras son poco fértiles y es un continente considerado de gran edad. El clima es extremadamente variable y al haber tenido un prolongado aislamiento del resto de los continentes su fauna y flora es única y muy diversa. Alrededor del 85% de las plantas con flor, el 84% de los mamíferos, más del 45% de las aves y el 90% de los peces en las zonas costeras son endémicos. Es fascinante caminar como caminamos por este país y darse cuenta de que “todo es diferente”, hasta el mismo comportamiento de las aves que parecieran no tenerle miedo a los humanos es distinto.

En Australia hicimos todo lo que queríamos hacer y mucho más! Queríamos conocer el Gran Arrecife de Coral, abrazar un koala, ver de cerca un canguro, caminar por la gran roca naranja llamada Uluru, tomarnos una foto en la famosa opera de Sydney, conocer más sobre los aborígenes, visitar amigos y familia, etcétera, etcétera, etcétera. Acá está nuestro recorrido por este hermoso país.

Llegamos a Australia por el extremo nororiental del país a la ciudad de Cairns, después de un vuelo de casi 6 horas desde Hong Kong con la aerolínea Qantas. Acá un paréntesis para decir que las mejores aerolíneas del mundo definitivamente están en Asia y Oceanía, la calidad del servicio y la comodidad de los aviones no se compara con ninguna de América y Europa.

Cairns lo visitamos con un objetivo en mente, conocer la Gran Barrera de Coral, el mayor arrecife de coral del mundo. Si bien no practicamos el buceo ni tampoco somos los más activos en actividades acuáticas, prefiriendo la tierra firme con paisajes de montaña, nos ilusionaba mucho ir a ver en vivo y en directo una de las más grandes maravillas naturales de nuestro planeta, considerada por la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad desde 1981 y llamado por algunas publicaciones como “el ser animal más grande del mundo”, aunque en realidad consta de muchas colonias de arrecife. Su extensión es de 34,970,000 hectáreas y hace parte de la región protegida de nombre Parque Marino de la Gran Barrera de Coral.

Cairns es una ciudad pequeña y acogedora, con un desarrollo turístico amplio y bien organizado. Australia es el paraíso de los backpackers (mochileros) en el sentido que las opciones “económicas” abundan por todo el territorio. Aunque el término “economía” es algo subjetivo en este país que fue el más costoso de los 25 que visitamos.

Con anterioridad investigamos sobre las posibilidades de cruceros para visitar la Gran Barrera y nos decidimos por una magnífica opción, la de Ocean Free que está muy bien rankeado en TripAdvisor. Se trata de un crucero que se hace en un hermoso velero de 16 metros de largo y que máximo acepta 54 personas, aunque el día que hicimos el crucero solo estábamos 30. Una vez estuvimos en altamar nos dimos cuenta que hicimos una muy buena elección ya que vimos varias embarcaciones mucho más grandes que la nuestra pero saturadas de gente y sin el encanto de un velero como en el que estuvimos.

Velero de Ocean Free

El programa comienza a las 7:15 a.m. hora en la que nos recogieron en el Hostal para llevarnos al Cairns’ Reef Fleet Terminal lugar de donde salen todas las embarcaciones que visitan la Gran Barrera desde Cairns (hay otros lugares desde donde se puede también salir). A las 8 a.m. está partiendo el velero y nos ofrecen café, té, frutas y muffins. La tripulación está compuesta por tres hombres, un inglés, un australiano y un italiano, muy afables y sobre todo muy profesionales. En el barco compartimos con gente de varios lugares del mundo, entre ellos un grupo de jóvenes chinos con los que estuvimos hablando durante un buen rato sobre su país y sobre los estudios de Phd y Maestrías que están haciendo en Australia, un negocio cada vez más lucrativo por el enorme ingreso de divisas que le genera al país. La embarcación se dirige hacia un lugar llamado Pinnacle Reef, a dos horas del puerto. Se trata de un arrecife de explotación turística exclusiva de esta empresa por lo que solamente estábamos allí los 30 pasajeros y la tripulación en medio de un mar precioso y un día en el que las nubes se fueron de vacaciones. Uno de los tripulantes nos dijo que el mar no lo había visto así de tranquilo en varias semanas y que era un día perfecto para ver el arrecife de coral en todo su esplendor. Nos explicaron todas las medidas de seguridad que debemos tener en cuenta en el barco y en el mar y nos dedicamos por un tiempo a disfrutar de un paisaje majestuoso. Llegamos a Pinnacle Reef ya con los trajes de neopreno puestos. Nos previenen de usar estos trajes ya que la temperatura del agua puede estar en los 16 ºC.

Mónica lista para la acción!

Bendición y al agua!

Al agua!

Comenzamos la primera de las dos inmersiones que íbamos a hacer durante el día. El paisaje marino es simplemente sobrecogedor. Solamente había tenido oportunidad de hacer snorkel una vez, en la Isla de San Andrés al norte de Colombia, pero de esto hace ya muchos años. Para Mónica era la primera vez. Comenzamos mutuamente a señalarnos una y otra variedad de peces y especies marinas que se cruzaban enfrente nuestro y a fascinarnos con todo aquello que solo por televisión habíamos visto en esa magnitud. Al parecer muchos neófitos en el tema del buceo o del snorkel tienen un especial interés por conocer a Nemo en persona, así que el tripulante que nos guió en el mar nos muestra a un Pez Payaso que se escondía entre uno de los corales. No paré de agradecer a Dios por permitirme ver semejante espectáculo y estoy seguro que Mónica estaba en las mismas. Después de unos 40 minutos, salimos del mar para disfrutar de un delicioso almuerzo y dirigirnos a Green Island.

Feliz!

MUY Feliz!

Antes de comenzar, tenía la duda si iba a ser suficiente hacer snorkel y esperaba no arrepentirme de haber hecho semejante viaje y no haber querido bucear. Imaginaba que quienes iban a bucear iban a ver un mejor espectáculo, pero no, no fue así, cuando tienes el coral a apenas un metro de la superficie, el pesado equipo de buceo es una gran desventaja (vimos a buceadores teniendo que salirse de los lugares más hermosos) y la mejor decisión fue justamente haber hecho snorkel!

En Green Island caminamos un poco alrededor de la isla. Se trata de un Parque Nacional a donde va la gente principalmente a caminar y a broncearse. Su atracción principal es visitar un lugar en donde está “el cocodrilo más grande del mundo”. De solo imaginarnos el horrendo espectáculo de este animal en cautiverio ni nos aparecimos por allí y vimos pasar los minutos esperando lo que sería la segunda inmersión.

En Green Island

Hicimos la segunda inmersión (o como quiera que se llame lo que uno hace en snorkel…!) y aunque el agua estaba un poco más movida que en la primera, disfrutamos una vez más un paisaje precioso. Escuché que uno de los tripulantes me llamaba desde el barco y me doy cuenta que soy el último en regresar, la verdad que no quería salirme, lo estaba disfrutando al máximo.

De regreso a Cairns

Comenzamos el regreso a Cairns y fue muy especial que en cierto momento del viaje, el capitán apagó motores y nos fuimos navegando silenciosamente solamente con el viento y las velas como único motor y combustible. Nos ofrecen una copa de vino espumoso, unos snacks y casi al final de la tarde estaba terminando este maravilloso crucero que ojalá algún día tengamos la oportunidad de repetir.

Al día siguiente tomamos un carro en alquiler y nos fuimos a recorrer un zona llamada Tablelands. Atención que en otro lugar del mundo decir “tomé un carro en alquiler” puede sonar muy normal, pero cuando se trata de un país como Australia en donde manejan al lado opuesto al que has manejado por más de 20 años, esto pasa de ser una actividad turística medianamente normal para convertirse en un reto mayor! Era la primera vez que me atrevía a alquilar un carro en un país en donde manejaran al lado izquierdo y con el timón al lado derecho. Después de cientos de kilómetros recorridos en Australia y Nueva Zelanda puedo decir que es prueba superada y que segúramente mi cerebro debe estar funcionando hoy mejor que antes después del tremendo esfuerzo mental y de concentración por no andar en contravía y “meter las patas” en tierras tan lejanas.

Y que no se me olvide!

Decía que hicimos un recorrido por Tablelands. Se trata de un circuito de un día que se hace a través de hermosos lugares naturales que incluyen reservas forestales, cascadas, parques nacionales y paisajes patrimonio de la humanidad. Como una imagen vale más que mil palabras acá están las fotos de este involvidable día de contacto con la hermosa naturaleza del noreste australiano.

Paisajes del camino en Tableland

Hermoso Fig Tree

Lago Eacham

Un chapuzón delicioso en una de las varias cascadas del camino!

Otra cascada del camino

Curtain Fig

Nuestro siguiente destino fue Ayers Rock o como realmente debiera llamarse, Uluru, por ser el nombre en lengua aborígen que los primeros pobladores de esta zona del mundo le dieran hace más de 10,000 años y también por considerarse un lugar sagrado para ellos. Uluru queda a 2,878 kilómetros de distancia de Cairns si hubiéramos querido hacer el viaje por tierra, por lo que naturalmente tomamos un avión que en xx horas nos dejó en el pequeño aeropuerto de esta zona del país conocida como el Outback australiano y que hace parte del Territorio del Norte uno de los estados de Australia.

Para hospedarse en el Uluru-Kata Tjuta National Park, considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, solamente hay un complejo hotelero disponible llamado Yulara, el cual ofrece una oferta que va desde un resort 5 estrellas hasta dormitorios de mochileros y espacios para camping. La nuestra fue una sencilla habitación de 2 camarotes con baño exterior.

Alquilamos un vehículo (la manera menos costosa de conocer la zona) y comenzamos el recorrido por Kata Tjuta o también conocido como Monte Olga o coloquialmente como Las Olgas. Kata Tjuta es un grupo de formaciones rocosas compuesto por 36 cimas que abarcan un área de 21,68 km2. La montaña está formada por rocas sedimentarias, formadas a partir de grava y bolos de diferentes tipos de roca. En la lengua Pitjantjajara, el nombre Kata Tjuṯa significa “muchas cabezas”. Este lugar es sagrado para los aborígenes australianos al igual que Uluru. En este lugar se celebraban, y al perecer aún se celebran, multitud de ceremonias, sobre todo por las noches. Una de las antiguas ceremonias consistía en un tipo de castigo público que en ocasiones acababa en muerte. Hicimos una caminata en medio de un paisaje espectacular.

El carro que nos acompañó por el Outback australiano

De camino a Kata Tjuta

Comenzando la caminata en Kata Tjuta

Con una de las hermosas colinas de Kata Tjuta

Con la "V" de Velasco en las espaldas...

De regreso con el sol a las espaldas...

Al siguiente día recorrimos 460 kilómetros para llegar hasta Kings Canyon. Este recorrido debe hacerse únicamente de día ya que se considera muy peligroso hacerlo en la noche por la cantidad de camellos,  canguros y otros animales que se cruzan en la vía y que son muy dificiles de evitar. Los accidentes con canguros suelen ser los más letales, ya que al parecer el animal suele saltar cuando ve que el carro lo va a atropellar y termina muchas veces atravesando el parabrisas y en el interior del vehículo. Conocimos a una señora australiana que sobrevivió a un accidente de estos. Los primeros tres canguros que vimos en Australia los vimos muertos en la carretera y vimos varios camiones con enormes protecciones tipo “mata burros” en el frontal de sus vehículos. Solamente pudimos ver un camello que se nos cruzó a unos cuantos metros de donde estábamos.

Kings Canyon es parte del Watarrka National Park situado al igual que Uluru en el Territorio del Norte. Allí se ofrecen básicamente dos caminatas, una de 1,2 kilómetros ida y vuelta y otra bordeando el cañon por arriba de 6 km. El día estaba hermoso y ya andábamos muy bien de estado físico así que nos decidimos por la más larga, la cual nos tomaría casi 4 horas en recorrer. El camino comienza por una subida de escaleras criminal, que los locales la llaman “Heartbreak Hill” (o “Heart Attack Hill“) (Colina del Ataque Cardíaco) por lo empinada, pero una vez se supera este primer reto, el resto del trayecto es mucho más llevadero, aunque sin dejar de ser retador por la falta de sombra y por los desfiladeros que se atraviezan. Una vez en la cima se tienen vistas espectaculares de una quebrada en la parte baja. A mitad de camino se llega al llamado Jardín del Edén, un pozo de agua permanente rodeado de exuberante vegetación. La última mitad del recorrido pasa a través de un laberinto de grandes cúpulas de arenisca erosionada. Después de un lento descenso llegamos al punto de partida, felices de haber concluido una de las más hermosas caminatas hasta ese momento en el viaje!

La misión: recorrer los 6 kilómetros

Preparando la subida a la "Colina del Ataque Cardiaco"

Falta poco!

Paisaje de Kings Canyon

Llegando al punto más alto de Kings Canyon

Panorámica de Kings Canyon

Otra panorámica de Kings Canyon

Paisaje de Kings Canyon... por esas escaleras bajaremos...

Al finalizar la caminata quisimos emprender de nuevo el camino de 460 kilómetros de regreso a Uluru pero después de media hora de camino comenzamos a ver lo que pareciera una tormenta de agua porque el cielo se puso gris oscuro a la derecha del camino. Resultó ser un gran incendio y las autoridades nos obligaron a devolvernos porque la llamarada estaba atravezando el camino. Después de algunas horas de espera nos reportaron que solo en la mañana siguiente iban a dar paso a los vehículos así que tuvimos que pasar la noche en el único hotel de esta zona. Comentamos que el profesionalismo de las autoridades encargadas de manejar la situación era ejemplar y que siempre nos sentimos muy protegidos.

A la mañana siguiente madrugamos para ir a Uluru y el paisaje del camino fue desolador. Por kilómetros y kilómetros solamente vimos las cenizas del incendio del día anterior. Es triste ver esto en cualquier lugar, pero en Australia quizá lo es más ya que el ecosistema del país es muy frágil y las consecuencias de un incendio de estas magnitudes son desastrosas.

Llegamos a Uluru y pudimos disfrutar de uno de los íconos naturales más famosos de Australia. Esta enorme roca es uno de los mayores monolitos del mundo, con más de 348 metros de alto, 9 kilómetros de contorno y 2,5 kilómetros bajo tierra. Es un lugar sagrado para los aborígenes australianos y desde 1987 es Patrimonio de la Humanidad. Es conocido también como el ombligo del mundo. La superficie del monolito cambia de color según la inclinación de los rayos solares, tanto a lo largo del día como en las diferentes estaciones del año. Es particularmente famosa la imagen de Uluru al atardecer, cuando se vuelve de un color rojo brillante. Estuvimos también en el centro de visitantes para entender mejor la trascendencia que tiene para los aborígenes Anangu este lugar sagrado.

Uluru... imponente

Con Uluru a nuestras espaldas...

Si bien todo lo que conocimos del Territorio del Norte fue muy especial, de los tres lugares que conocimos en este estado nos quedamos especialmente impactados por la belleza de Kings Canyon. Al parecer solamente el 10% de los visitantes a Uluru hacen el recorrido hasta Kings Canyon, lo cual debe ser más por una razón de exposición mundial que ha tenido Uluru que por un tema estético de uno sobre el otro. Uluru es especial, solamente que como muchos íconos famosos “uno ya lo conocía antes de ir”, e incluso Kata Tjuta, el “hermanito menor” nos pareció más hermoso que la super estrella.

Del aeropuerto de Ayers Rock salimos con destino a la muy famosa Sydney. Pero Sydney será parte de la segunda parte de este blog!

P.D.: al inicio de este post escribimos que en Australia hasta las aves tenían un comportamiento diferente y que pareciera que no le tuvieran miedo a los humanos, acá está la prueba:

Ave pasando por el lado de Mónica como "pedro por su casa"

Esta ave no solo no se asustó con nuestra presencia sino que nos perseguía!

Pájaro no muy lejos de donde estábamos...

Otro pájaro merodeando sin temor al lado de Mónica...

Posando

Bueno, el tema no es solo de los pájaros...

Hasta el próximo post!

 
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Posted by on December 28, 2011 in Australia, Oceania

 

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