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Category Archives: China

Top 10 de Ciudades Magníficas!

Este es el listado de las que consideramos son las mejores ciudades que visitamos durante este viaje alrededor del mundo. Son muy distintas unas de las otras pero todas tienen un atractivo especial que las convierte en Ciudades Magníficas!

1. Roma, Italia

Una buena definición que se le puede dar a Roma es la de -Museo Callejero- y es que en cada esquina de esta preciosa ciudad se encuentra uno con una gran obra de arte, con una calle histórica o con monumentos tan famosos e históricos que pareciera que toda la historia de la humanidad como la conocemos estuviera allí, en un solo lugar. Esta ciudad es una de las mas importantes de la historia de occidente y una de las que ha tenido mayor peso e importancia en los últimos 3000 años, es decir: 30 siglos!. Es una ciudad con carácter, con garbo, con mucha personalidad. Todos los caminos de un viajero debieran conducir a Roma, es simplemente espectacular!

La Fontana di Trevi

Monumento a Victor Manuel II, primer rey de Italia

2. Estambul, Turquía

En el siglo XVIII fue llamada la -Roma de Oriente- cuando, en la Edad Media, y siendo parte de un imperio cristiano, se llamaba Constantinopla. Anteriormente se llamó Bizancio, y fue la capital del imperio bizantino. Es decir, esta ciudad tiene toda la grandeza y toda la historia que uno se pueda imaginar. Es una ciudad en donde se juntan armoniosamente oriente y occidente, y es que además el río Bosforo no solo divide la ciudad en dos, sino también a Asia de Europa. Los lugares más representativos de esta ciudad (Mezquita Azul, Basílica de Santa Sofia, Palacio de Topkapi, entre otros) son de quitar el aliento.

La Mezquita Azul

Interior de la Basílica de Santa Sofía

3. Praga, República Checa

Conocida como La Ciudad de las Cien Torres o La Ciudad Dorada, visitar Praga es como introducirse en un cuento de hadas en el que una paciente princesa espera a su amado al final de cualquiara de las mágicas y magníficas torres. Es una ciudad que parece haber sido construida para el simple disfrute de los sentidos. Con algo de imaginación, es fácil transportarse hasta épocas medievales e imaginarse esta maravillosa ciudad varios siglos atrás. Tiene la fama de ser la ciudad más hermosa de Europa, que sin duda es una fama muy bien ganada!

Calles de Praga

Una de las muchas torres de Praga

4. Pekín, China (Ver post –De Pekín a Xi’an: 15 horas…– para leer la aventura que vivimos al irnos de Pekín en tren, y –No es mito, es realidad: en China comen de todo– para conocer un mercado tradicional de Pekín)

Con más de 20 millones de habitantes y una contaminación extraordinaria, esta es una caótica ciudad que puede intimidar a muchos. Pero al mismo tiempo se trata de una ciudad vibrante y en constante evolución que se desarrolla a pasos de gigante mientras lucha por mantener su carácter tradicional. Pekín es una ciudad de contrastes en la que los modernos rascacielos comparten espacio con las pequeñas casas tradicionales ubicadas en los antiguos hutongs de la ciudad. Cada detalle cotidiano de la vida de esta ciudad resulta curioso para un viajero occidental. Lugares como la Ciudad Prohibida, el Palacio de Verano, el Templo del Cielo o caminar por los barros antiguos, bien valen una visita a esta ciudad. La ciudad cuenta con una -cara oscura-, manifestada por sus habitantes (no todos, pero si muchos) que tienen por costumbre escupir, gritar y empujarse… incluso por vivir este tipo de experiencia, no hay que olvidar incluir a Pekín en la lista de viajes por hacer!

Templo del Cielo

Artistas de la Ópera de Pekín

5. Copenague, Dinamarca (ver post –En Dinamarca hay dos reinas…– para mas información de esta ciudad y el gusto por la bicicleta, y –Elephant Parade, le exhibición pro defensa del elefante de Asia– sucedida en Copenague)

Esta ciudad ha sido número uno para varias publicaciones como la mejor ciudad para vivir en el mundo y es que su vida cultural, posibilidades de transporte, bajísimos niveles de delincuencia, baja contaminación y arquitectura, la hacen una ciudad realmente maravillosa. Es una ciudad en donde transportarse en bicicleta es parte del estilo de vida de los habitantes de la ciudad y eso ya la hace muy especial.

Guardias de la Reina Margarita II

Barrio Nyhavn, parada obligada en Copenague

6. Budapest, Hungría (ver post –Budapest, una gran sorpresa de ciudad– para más información de esta ciudad)

Ha sido llamada la “ciudad más hermosa del rio Danubio”, y este rio atraviesa muchas ciudades, muy hermosas y muy famosas! Este rio separa en dos a Buda y a Pest dos grandes ciudades que hoy se unen para formar una de los lugares que nos causó mayor impacto positivo durante este viaje.

Castillo de Buda de noche

Exhibición de productos a base de Paprika en Mercado típico

7. Paris, Francia

Es muy poco lo que se pueda decir de Paris que no se haya dicho antes y es que es una ciudad realmente extraordinaria. Tiene una belleza que impacta todos los sentidos. Los artistas callejeros, los cafés, los famosos monumentos, los parisinos antipáticos, el rio Sena, todo es muy famoso en esta ciudad y con unas pocas horas de visita es fácil ver reflejado en sus calles eso y muchas cosas más. “Paris no tiene esquina fea” fue la frase que repetimos una y otra vez mientras visitábamos esta hermosa ciudad.

Torre Eiffel de noche

Museo de Louvre de noche

8. Chefchaouen, Marruecos (ver post –Un día de 48 horas: la llegada a Marruecos– para más información de la aventura justo antes de llegar a esta ciudad)

Chefchaouen es una pequeña y encantadora ciudad marroquí que queda en la falda de la Cordillera de Rif al noroeste del país. Su Medina pintada completamente de azul es bastante tranquila y acogedora, algo para nada común en el resto de ciudades de este país. Al caminar por sus estrechas callejuelas serpentinas, más parecidas a un laberinto, el conjunto de sensaciones es muy gratificante. La gran variedad de colores de los diferentes productos de las tiendas y los bazares contrastan con el deslumbrante azulado de sus casas. Sentarse a ver pasar gente y dejar que el tiempo pase en cualquiera de los restaurantes de la plaza Plaza Uta el-Hammam, tomándose un té verde y probando un cuscús recién preparado es una experiencia maravillosa.

Puerta de casa en Chefchaouen

Vista de la ciudad de Chefchaouen

9. Hong Kong, China (Hong Kong es una región administrativa especial que está bajo el Gobierno Popular de China, pero goza de un alto grado de autonomía)

Esta es una ciudad súper moderna que sorprende desde la llegada con el que es considerado el mejor aeropuerto del mundo, o al menos el que ha ganado más premios internacionales, su impecable organización turística y su eficiente sistema de transporte. En esta ciudad se combina muy bien su reciente pasado colonial (hasta 1997 fue colonia británica) evidenciado con una población que habla muy bien ingles (es uno de los tres idiomas oficiales), enormes rasca cielos y sendos mercadillos que dejan ver que en medio de la modernidad a ultranza aun queda espacio para lo tradicional de su herencia china. Son 7 millones de habitantes en tan solo 1,000 kilómetros cuadrados lo que la convierte en uno de los lugares más densamente poblados del planeta. Es una ciudad capitalista en un país comunista, algo que bien vale la pena conocer.

Rasca cielos de Hong Kong de noche

Calle de Hong Kong

10. Oporto, Portugal

Esta ciudad, situada al norte de Portugal junto a la desembocadura del río Duero, es un lugar muy especial y a su vez dificil de definir. Tiene un aire melancólico muy propio de la personalidad del portugués, pero a la vez es una ciudad con mucha vida y muy elegante. Sus paredes forradas en azulejos, sus calles estrechas y los viejos callejones la hacen muy especial.

Fachada tradicional de azulejos en Oporto

Vista de Oporto

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De Pekín a Xi’an: 15 horas de aventura extrema para NO repetir,…, ni olvidar!

Después de pasar unos maravillosos días en Beijing (Pekín), venía el siguiente destino en el viaje a China: Xi’an. Uno de los más fabulosos hallazgos arqueológicos en la historia de la humanidad, los casi 8,000 guerreros de terracota mandados a construir hace 3,000 años por el Primer Emperador, el controvertido Qin Shi Huang y encontrados fortuitamente por unos campesinos que estaban dragando un pozo, hace poco más de 36 años, merecían el esfuerzo de 1,114 kilómetros de viaje y 15 horas en tren.

El viaje no comenzó muy bien. Fuimos a comprar los tiquetes 3 días antes y se habían agotado los de los “trenes buenos” (categoría “Z”). Es decir, los más modernos y rápidos y en los que podíamos estar en la comodidad que tuvimos en el viaje de 24 horas de Hong Kong a Beijing (ver crónica). Coincidió nuestro viaje con un festivo nacional y eso es grave en un país de 1,340 millones de personas!

Acceso a estación de tren de Pekín

En el salón en donde se compraban los tiquetes podría haber fácilmente 1,000 personas. El ruido entre los anuncios del altavoz y el de la gente era ensordecedor y en la única fila en donde atienden en Inglés nos ofrecieron espacio únicamente en el tren T312. La única información que logramos obtener, de las múltiples preguntas que hicimos era que teníamos que estar sentados las 15 horas. Punto. Sin pensarlo demasiado, aunque un poco preocupados de la compra a ciegas que estábamos haciendo, pagamos los tiquetes. Precio: 150 Yuanes por persona ($23 dólares americanos). Demasiado económicos, y como dicen por ahí: todo exceso es malo…

Tablero con itinerario de los trenes…

Filas para compra de tiquetes de tren

Pasaron los días y llegó el momento del viaje. La estación estaba saturada de gente. Eran las 8 de la noche. La fila de nuestro tren, dividida en unas 8 desorganizadas entradas diferentes podría tener 100 metros. Vimos el tren por fuera y parecía igual al de Hong Kong. Ingresamos. El vagón tenía, a un lado filas de tres sillas enfrentadas unas a otras, y al otro, filas de dos sillas también enfrentadas. Nos tocó en fila de dos. Al vagón entraba y entraba gente sin parar. Los olores arreciaban. Los chinos, seguramente por el tipo de comida que ingieren, tienen un olor característico muy fuerte para nosotros. Esto sumado a sudor, y “otros” olores, el ambiente se ponía denso. En la separación entre un vagón y otro, y sin el tren haber partido, vimos al primer pasajero fumando. Los que nos conocen saben que el humo y el olor del cigarrillo es una de las cosas que más nos pueden fastidiar. Mónica y yo no nos hablábamos, solo observábamos. “Alguien va a poner orden en cualquier momento, en el video decían que fumar no estaba permitido… ni tampoco escupir…”, quizá pensábamos en silencio.

El tren partió, y automáticamente todas las personas sacaron sus bolsas con comida y comenzó un nuevo desfile de olores, ahora alimenticio. Casi sin excepción, todos los pasajeros llevaban esa especie de baldes pequeños con noodles deshidratados que al agregársele agua caliente se disuelve el contenido, y el plato queda listo para comerse. El olor que generan es una combinación entre caldo de gallina vencido y carne de cerdo pasada, mejor dicho: huele horrible. Todos desempacan sus “palitos chinos” y a sorber! No a comer, a sorber! Entre risas de los vecinos, ambiente relajado, sorbida va y sorbida viene, no han pasado ni 30 minutos y el ambiente sobrecoge a Mónica hasta las lágrimas. Lo angustiante no era tanto lo que estaba ocurriendo, sino que más podría pasar en las 14 horas y 30 minutos que faltaban para llegar! “¿Qué estamos haciendo acá?”, me preguntaba Mónica, y acaté que contestar: “Vamos para Xi’an a ver los guerreros de terracota!” no era una respuesta inteligente, así que el silencio fue la respuesta más conveniente.

Comenzamos a oír que alguien venía gritando por el pasillo. Vimos y se trataba de una mujer del staff del tren. Se paró al lado nuestro y comenzó a vociferar en voz alta y a escribir unos números en un tablero y a hacer unas operaciones. Nos dimos cuenta que lo que estaba era vendiendo unos libros y CDs para mejorar las capacidades matemáticas de las personas. Parecía muy particular la escena del vendedor-tripulante  y la manera tan animada en que hacía su labor de promoción, así que le hicimos video (pronto lo subiremos en YouTube).

El tren comienza a parar en una estación, y mientras termina de desacelerar, vemos por la ventana decenas de personas esperando para ingresar a nuestro tren. Hasta ese momento, solo dos personas estaban de pie en nuestro vagón. Nadie se baja al detenerse el tren, pero en cambio, un batallón de gente comienza a poblar los corredores del vagón. La escena del sobre cupo tan bárbaro que estábamos viendo era de verdad de “no te lo puedo creer!”.

La esperanza de que “alguien pondría orden” con el tema del cigarrillo se esfumó. Durante todo el viaje hubo al menos 3 personas fumando constantemente, y parecía que todos los hombres del vagón (ninguna mujer) fumaban. El aire no podía estar más pesado y contaminado. El más “descarado” de todos fue un chiquitín con cara de caricatura, que comenzó a fumar justo al lado nuestro, seguro le dio pereza caminar siete pasos hasta donde el resto estaba fumando. Lo llamé con señas y le pedí que fumara en otro lado. Definitivamente era pereza, ya que apagó el cigarrillo al son de la sonrisilla de sus acompañantes.

En una de las muchas paradas que tuvo el tren pensamos en bajarnos. Pero mirábamos hacia fuera y no teníamos la más mínima idea de dónde estábamos y se veían esas moles de edificios intimidantes a lo lejos con letreros en mandarín en sus fachadas. Pensamos que podría ser incluso peor bajarnos y preferimos aguantar hasta el final.

Las horas pasan lentamente y la cosa no mejora. Tenemos un espacio de interacción con nuestros vecinos del frente y comenzamos a comunicarnos con el traductor simultáneo que llevábamos, ante la mirada de los vecinos que siguieron la conversación. Uno de ellos nos pregunta en mandarín que si es primera vez en China y nos da la bienvenida. Notamos que se quejaba como de acidez y le regalamos un sobre de Sal de Frutas. Lo mira y no sabe que hacer con el sobre, así que tratamos de explicarle. La medicina le parece muy extraña y deja el sobre entero encima de la mesa. Le contamos del dolor de cabeza de Mónica por el olor de cigarrillo. Sonríe, pero creemos que no entendió bien porque al momento saca su maletín y le ofrece un cigarrillo!

El cansancio comienza a apoderarse de todos y se siente un poco de silencio y de “paz”. Se ven las caras descompuestas de la gente por el cansancio, que deben ser las mismas nuestras por la larga jornada. Salgo a dar un paseo por el vagón, pensando en que voy a pasar por otros vagones para ver si la cosa estaba tan mal como en el nuestro pero la cantidad de gente atravesada en el piso, a pesar de que muchos ya se habían bajado, no me deja avanzar. Hago un video tomado en secreto (pronto estará en YouTube).

Una silla atrás nuestro pero en la fila opuesta, hay una familia con un niño de unos 10-12 meses. El niño lloró varias horas y alcanzamos a comentar que había alguien que la estaba pasando peor que nosotros. En un momento que Mónica se puso de pie para estirar las piernas, vuelve a ver hacia a atrás y nota que el pantalón del niño tiene una abertura en la cola y que no tiene pañal. Ve como la mamá sostiene al niño y sin más ni más, permite que orine en la alfombra!!! Sí, muchos signos de exclamación!!! La señora sonríe con su dentadura picada de las sendas caries que tenía y lo vuelve a cobijar. Asunto arreglado. El baño putrefacto que tenía a pocos metros no fue una opción adecuada, la alfombra, sí. Mónica me pregunta: “¿Qué más puede pasar después de esto?” y yo prefiero no pensar en la respuesta ya que en ese punto cualquier cosa puede pasar.

El tiempo pasa lento, muy lento. Llevo el reloj en el bolsillo, solo para no verlo. Comenzamos a divagar respecto a la experiencia cultural del momento. Elucubramos sobre la posibilidad de que pronto, todo ese video pasará a ser una anécdota más del viaje. Echamos mano de las herramientas de crecimiento personal que hemos aprendido para tratar de encontrar un símil entre lo que estábamos viviendo y la teoría de los talleres. Hablamos sobre la posibilidad de que esos “estiramientos” en la vida son los que forman el carácter. Nada funcionó. Pasadas 14 horas de viaje, ya los guerreros de terracota pasaron a ser “los HPs guerreros esos, que ni deben valer la pena verlos…!”.

Llega el tren a Xi’an y damos por terminado el viaje.

Tuvimos sin duda una experiencia cultural extrema. Se chocaron de frente como trenes (para ponerlo en el contexto del viaje) nuestros valores y los de ellos, nuestras maneras y modales y las de ellos, nuestra cultura y la de ellos. Pero solo nuestro tren fue el afectado.  Como siempre, como cada cosa que ocurre en la vida, uno tiene al menos dos caminos, en este viaje pudimos haber tomado el camino de la no afectación, pero no lo logramos, nos pudo. Eso no tiene nada de malo, simplemente, es.

Pasaron ya algunos días desde ese 10 de septiembre y ya todo se va volviendo una gran anécdota, no hay duda de que ésta será una historia de las más ricas de contar en el futuro y quizá por eso teníamos que vivirla.

Si alguien necesita asesoría de cómo tomar trenes en China, contáctenos!! Je je je!!

Zie zie!! (Chao en Chino!)

P.D.: La visita a los guerreros de terracota en Xi’an, fue genial! No dejen de visitarlos si van a China. Acá les dejamos algunas imágenes!!

Campesino que encontró por primera vez los Guerreros de Terracota. Hoy en día es una persona muy famosa.

 
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Posted by on December 26, 2011 in Asia, China

 

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No es mito, es realidad: en China comen de TODO!

¿Y quién no ha escuchado que en China comen de todo? Pues nosotros no éramos la excepción. Sin embargo, como ocurre con tantos mitos urbanos que a fuerza de quedar en boca de tantas personas se van volviendo verdad, necesitábamos verificarlo en vivo y en directo, sin que nadie más nos lo dijera.

El primer acercamiento a la posibilidad de que en China comen de todo, no fue en este país sino en uno vecino, pero que tiene mucha influencia del gigante asiático: Vietnam. Estábamos haciendo un viaje de tres días por el delta del rio Mekong en el sur del país y en el restaurante del primer piso del hotel en donde nos hospedamos en Can Tho, ordenamos un arroz con vegetales sin haber visto antes su extenso menú. Una vez que el mesero se retiró a movilizar nuestro pedido, vimos que en la carta ofrecían una serie de platos gourmet que no nos dejaron parpadear por un rato, entre ellos: culebra (freída con champiñones chinos y la clásica!: frita con noodles); rana (freída con picante y freída en mantequilla…. Huuuum! Esto se está poniendo bueno!!); pájaro (a la parrilla, con guiso y por supuesto: en mantequilla!) y el rey de todos los platos, el que hace poner de pie y aplaudir a los más exquisitos y exigentes paladares: RATA!, pero no vayan a creer que es una rata simple e insípida, no!, la sirven frita con cebolla y también a la parrilla!

Menú con serpiente, rana y pájaro, Can Tho, Vietnam

Menú con rata! Can Tho, Vietnam

Después de ver ese suculento menú se nos comenzó a remover el estómago de solo pensar que nuestro arrocito con vegetales estaba siendo freído en la misma olla en la que fueron cocinados estos manjares. Pero quedamos en shock, no reaccionamos, y  nos vimos comiendo este arroz y a la vez rezando para que no nos fuera a sentar mal. Pasaron las horas y todo en orden.

20 días después llegamos a la hermosa y monumental Beijing (su nombre en español es realmente Pekín), capital de la República Popular China. Su municipalidad es del tamaño de Bélgica y tiene una población de aproximadamente 22 millones de personas. Es decir, es una ciudad enorme. En el segundo de los siete días en los que estuvimos allí, salimos de visitar el majestuoso Palacio Imperial, más conocido como la Ciudad Prohibida, lugar que para recorrerlo bien se requiere un día entero, y nos pusimos en la búsqueda de un lugar cercano para comer, teníamos muchísima hambre. Vimos en el mapa que muy cerca (es decir a unas 10 cuadras) había una calle comercial extensa y bien referenciada, y que en su extremo sur, se localizaba un lugar para nunca olvidar, se trata del muy tradicional Donghuamen Night Market (Mercado Nocturno de Donghuamen), localizado en la calle de nombre Dong’amen Dajie, cercano a Wangfujing Dajie, una calle comercial muy moderna donde la antigua y tradicional China parece transformarse en un centro comercial de cualquier país desarrollado, e incluso más, con todas las marcas de lujo existentes a la orden del día.

Calle comercial Wangfujing Dajie

Almacen Nike de Pekín

El ambiente tradicional del mercado Donghuamen se siente desde antes de ingresar. Un arco tradicional chino, que regularmente está puesto allí siguiendo algún principio del Feng Shui, es la entrada al lugar. Solo basta poner un paso en el mercado y lo primero que llama la atención son los alacranes vivos engarzados en un palillo de madera, acompañados de estrellas y caballitos de mar. Todo listo para irse a la parrilla y comerse fresco. Avanzamos un poco más y encontramos gusanos de seda y cucarrones.  En una olla había albóndigas de lo que podría ser sesos de perro y al lado pulpo y calamares. Hasta acá ya habíamos visto mucho, pero quedaba más, mucho más: serpiente, caballo, pájaros, arañas, escorpiones, un animal con las alas desplegadas y que seguramente era murciélago. Y, atención: esto fue lo que logramos identificar! Quién sabe que más animales de este zoológico se pudieran encontrar y no nos enteramos de qué se trataban. Qué dicha que fuimos con el estómago vacío!

Alacranes vivos, estrellas y caballitos de mar

Alacranes, gusanos de seda, estrellas y caballitos de mar

A la derecha algo que parece cucarrones

Pulpo, calamar y albóndigas de, al parecer, sesos de perro

Todo a 10 Yuanes, aprovechen!!

Carne de... mejor no preguntar...

Escorpiones y gusanos de seda

Al fondo Stinky Tofu, y al frente culebra de rio, calamares y (...a qué se les parece el resto?)

Os apetece un chuzo de pajaritos frescos?

Oveja o cordero? No pregunten y coman...!

Otras delicias...

Pulpo, calamares y a la derecha albóndigas de ...

Al frente arañas, al fondo: murciélago?, a la derecha: escorpiones y alacranes

Más pajaritos para la señora?

¡Acá estuvimos!

¡Acá estuvimos!

El mercado nocturno de Donghuamen en Pekín así como el restaurante de Can Tho en Vietnam creo que nunca los olvidaremos. Vale decir que en medio de la gran sorpresa que da ver este show callejero, la repulsión de ciertos olores (como el del stinky tofu (tofu apestoso)) e imaginarnos a la gente comiendo estos platos, la verdad que disfrutamos mucho estos encuentros con esta parte de la gastronomía asiática. No es fácil entender cómo pueden comer todo lo que comen, y aunque no sabemos si este consumo masivo de animales está causando un daño mayor a alguna especie en particular o al medio ambiente, solo podemos respetar esta, que es una más, de las diferencias culturales entre ellos y nosotros.

Buen Apetito!!

P.D.1: Y pensar que en Colombia se considera “extremo” comer hormigas culonas!

P.D.2: Al lado de nuestro hostal, que quedaba localizado en un Hutong (calle tradicional de Pekín), también nos encontramos con otro exquisito plato: burro!

Carne de burro

 

P.D.3: Algún día, buscando algo para comer en la calle, ingresamos a un centro comercial muy lujoso y entramos a un restaurante típico con el ánimo de probar algo local. Comenzamos a revisar el menú, y el primer plato de la carta era: cerebros de cerdo, con foto a gran escala y todo! McDonald´s terminó siendo el lugar escogido…

P.D.4: No nos queríamos ir en blanco sin probar alguno de los platos típicos de la ciudad, y nos decidimos a probar quizá el más famoso de todos: el Pato a la Pekín. Fuimos al restaurante que volvió famoso el Pato a la Pekín en el mundo, se trata del Qianmen Quanjude Roast Duck Restaurant. Toda una institución en el arte de preparar este delicioso plato desde 1846.

Entrada al Quanjude Roast Duck Restaurant

Patos listos para ingresar al horno

El chef cortando nuestro pato a la Pekín


 
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Posted by on September 18, 2011 in Asia, China

 

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Tren Hong-Kong / Beijing: 24+ horas de aventura!

(Este post fue escrito en la medida que todo iba ocurriendo…)
De Hong Kong a Beijing hay una distancia por tierra de aproximadamente 2,500 kilómetros. Es el equivalente a recorrer 6 veces la distancia de Bogotá a Medellín, esto para ponerlo en perspectiva de distancias colombianas.
Hay dos maneras comunes de hacer este recorrido: por tren y en avión. El avión nos costaba casi tres veces más que el tren así que cambiamos un cómodo viaje de 2 horas y media por uno en tren que durará 24, y que aún no sabemos cómo será.
En el tren hay tres diferentes posibilidades de viaje: una en habitación para dos personas con baño privado, otra en habitación para cuatro personas con baño exterior y la más económica de 6 literas también con baño exterior. Nosotros nos fuimos por la opción del medio: cabina de 4 literas con baño exterior.
A diferencia de reservas de tren que se hacen en otros países, al menos este recorrido se debe reservar vía correo electrónico. Reservamos con cuatro días de antelación desde Bangkok y al siguiente día recibimos la confirmación: nos vamos a hacer el viaje más extenso de todo nuestro viaje: Hong Kong – Beijing en tren!

1° de septiembre de 2011
Son las 12:15 pm y salimos de nuestro hostal al oeste de la isla de Hong Kong. Este viaje comienza tomando un metro desde la estación de Chai Wan hasta la de Hung Hom localizada en Kowloon, isla que queda al norte de la isla de Hong Kong. Tres cambios de línea y 35 minutos invertidos en el camino nos llevan a la principal estación de tren de la ciudad.

1:10 p.m No sabemos bien cómo va a ser la comida en el tren y aunque somos aventureros en muchas cosas, en la comida no mucho, así que previamente compramos cereal, pan integral, frutas, papas fritas, granolas y agua.

Buscamos en la estación algo para comer antes del viaje, pero las opciones estaban, digamos, un poquito difíciles de entender…

Así que (muy a nuestro pesar), nos tocó comer algo en lo único conocido: Mc’ Donalds. Un sándwich de Mc Cafe y un muffin nos va a calmar el hambre un rato.

1:50 p.m. Acabo de hacerle un video a Mónica en donde dice que su expectativa con este viaje en tren es que no nos vayamos a encontrar en la misma habitación a chinos que escupan ni que hagan esos “sonidos previos” antes de escupir, que no haya cucarachas y que los baños sean limpios. Mi expectativa es encontrar una cama cómoda para poder descansar y disfrutar el viaje, y claro, si el tren es limpio y cómodo mucho mejor!

2:45 p.m. En la sala de espera solo tres parejas con cara de “occidentales” (incluyéndonos) estábamos esperando, de resto, todos asiáticos. Tal parece que no es la ruta más frecuentada por turistas…  Nos llaman a subir al tren. Estamos expectantes de qué nos vamos a encontrar. Después de la experiencia con los repugnantes “sleeper buses” (buses cama)  en Vietnam no queríamos repetir una experiencia similar y menos por 24 horas seguidas!

2:55 p.m.  Llegamos al vagón 7, el nuestro. A la entrada, una oficial del tren nos recibe los tiquetes y los cambia por tarjetas con el número de nuestra cabina. Nos parece que sonreir no es su fuerte…

Llegamos a la cabina. Revisamos las cuatro literas y el camarote y se ven bien. Hay una mesita en el medio, una especie de cafetera, un florero y una vasija de metal que Mónica opina que es  “para escupir”. No hay malos olores. Frente a cada litera hay una pequeña pantalla que suponemos es para ver películas. Encrustados a la pared hay 5 botones con instrucciones en mandarín, por prueba y error Mónica descubre que se trata de los controles de la pantalla.

3:15 p.m. El tren parte con puntualidad inglesa. Nos damos cuenta de que vamos a estar solos en la cabina y lo celebramos. En un lugar tan estrecho vamos a estar más cómodos 2 que 4. Todo va en orden.

4:05 p.m. Salgo a hacer un recorrido de reconocimiento por el tren y voy viendo a la gente en las diferentes cabinas. Unos están hablando, otros jugando cartas, o leyendo o simplemente mirando el paisaje exterior o mirando al techo. Llego hasta lo que parece un restaurante e intento preguntar si en efecto es uno y me contestan “six” así que deduje que a las seis seria la comida.

5:00 p.m. Dentro de la cabina hay parlantes para escuchar anuncios. Escuchamos uno con especial atención por espacio de  4 minutos pero en Mandarín (o Cantonés? En fin, da lo mismo!). Esperamos el anuncio en inglés pero nunca llegó. Ojalá no sea de importancia. El tren se detiene al momento en una estación y nos parece extraño porque habíamos entendido que era un servicio express. Veíamos por la ventana que nadie se fuera a bajar, pero nada ocurría. A los 15 minutos reanuda la marcha. Seguimos solos en la cabina!

6:15 p.m. Otro anuncio extenso en Mandarín. Paramos de ver la película “Platoon” en el computador. Desde que estuvimos en Vietnam, hemos querido saber más de esta horrible guerra y Platoon ha sido un referente serio (a pesar de ser obra de Hollywood) de la realidad que se vivió allí.

Salimos en busca del restaurante. Vemos el menú y afortunadamente estaba en inglés y mandarín. Nos valemos de una aplicación del iPod para hacernos entender ya que nadie parece hablar inglés. Primero, el plato de Mónica…

La verdad, no es vegetariana, pero es la manera en que Mónica se asegura que no le vayan a dar ningún tipo de carne roja “de quien sabe qué”…

Yo pido algo del menú…

Acompañado de algo importante…

Y todo se consiguió!

La comida pasa la prueba y volvemos a la cabina a seguir con la película.

11 p.m. Comenzamos a ver The Social Network (no la habíamos visto) y a dormir. Las literas son duras como piedra pero creo que pasaremos buena noche.

2 de septiembre de 2011

9 a.m. Me levanto con una contractura muscular en uno de los hombros pero que más da! Esto puede pasar en cualquier momento y hasta durmiendo en casa. Abrimos las ventanas y vemos muchas obras de infraestructura en medio de zonas de cultivo. Hay una que parece ser una carrilera de tren elevada que bien podría ser una de las mega obras en las que el Gobierno chino está invirtiendo para pasar a la cabeza de la economía mundial (ya van de segundos, gringos: watch out!).

10 a.m. Desayunamos con lo que habíamos llevado de mercado. Baño “de gato” y a ver otra película seguida de otra más. Desde que iniciamos el viaje solo habíamos ido dos veces a cine, una en India y la película aunque muy divertida estaba en Hindi, y la segunda en Bangkok, con una película terriblemente mala pero con la experiencia del lujo y el modernismo de los centros comerciales de esa ciudad! Así que aprovechamos este viaje para relajarnos y ver unas cuantas películas que teníamos desde el inicio del viaje en el computador. En el baño me pongo a hablar con un nativo de Hong Kong que estaba estudiando español y quería practicar un poco conmigo. Se estaba mudando a Beijing a estudiar Ciencias Políticas.

3 p.m. Nos tocan a la puerta y era una oficial del tren que nos quería entregar las hojas de migración. Con señas nos pide que le alcancemos el basurero, el mantel,  y el “escupidero”.

3:50 p.m. Llegamos a Beijing a la hora en punto. Migración: sin problema. Salimos de la estación y sobre vino el primer: “oh oh!!”. Llegar de Hong Kong en donde todo parece de primer mundo (y hasta más!), organizado y bien presentado, a la estación de trenes de Beijing, es un cambio abrupto. Hay gente sentada en el piso esperando a que su tren le sea asignado una puerta de salida. Indigentes acostados en la calle. Gente con mirada sospechosa nos mira de arriba a abajo. Se me acerca una persona golpeándome el brazo; es su manera “gentil” de ofrecerme un hotel! Y comienza el concierto de escupitajos!! No se sabe cuál hace mas ruido y cual toma más tiempo en preparar “el disparo”, pero por todos lados están escupiendo en la calle. Nos retraemos de tomar fotos, por un momento no nos sentimos seguros.

4:10 p.m. Después de preguntar aquí y allá con el traductor, llegamos por fin a la estación de taxis. Nos queda muy claro cómo debemos proceder…

Llevábamos un papelito con la dirección del hostal, pero en escritura nuestra, no en caracteres chinos. A los que se la mostramos el papelito hacián cara de: ¡qué carajos es esto!. Afortunadamente llevábamos también el teléfono del hostal y le pedimos con señas al taxista que llamara para pedir indicaciones (el lenguaje de las señas no falla!).

Y llegamos finalmente a nuestro hostal!

6:30 p.m. Salimos a caminar por las cercanías de la plaza Tiananmen, la más grande del mundo.

Vemos por primera vez la foto de Mao Tse Hung, frente a la entrada del Palacio Imperial…

Y en pocas horas de estar en esta ciudad, ya nos vamos dando cuenta de su voltaje, de su energía, de su tamaño, de su belleza y de su imponencia.

Acá comienza nuestra aventura por la China Continental, o más exactamente por China República del Pueblo, su nombre oficial.

NOTA: FACEBOOK está bloqueado en China, así que solo nos esteremos comunicando por medio del post.

Hasta la próxima!!

Juan P.

 
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Posted by on September 4, 2011 in Asia, China

 

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