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Nueva Zelanda: de película!

05 Jan

Sí, este país es de película! Lo vamos a poner así de fácil para quienes nos han hecho la pregunta “¿Y qué fue lo que más les gustó del viaje?”: Nueva Zelanda es el país con los paisajes más hermosos que conocimos, y es el país que le recomendaríamos a TODO el mundo visitar por encima de los otros 24 en los que estuvimos. ¿Fácil, cierto?

Cualquier adjetivo se queda corto para describir la belleza de este país. “Majestuoso”, “hermoso”, “impactante”, “emocionante”, “divino”, son todos adjetivos que repetimos día a día y sin cansancio al caminar por las maravillas que le ofrece este país al visitante. Tiene además el turismo mejor organizado de todos los países que visitamos. Entre los centros de información turística de cada población llamados iSite y los DOC (Department of Conservation / Departamento de Conservación) uno podría llegar casi que sin tener nada organizado, y la información que se obtiene de estos lugares es tan rica y completa que en pocos minutos ya quedaría listo el plan. Esto no aplica para llevar a cabo las caminatas denominadas Great Walks en donde hay cupos restringidos de gente y se debe programar el viaje con la suficiente anticipación, principalmente en temporada alta.

Cuando comenzamos a preparar el viaje a este país tomamos una excelente decisión: no conocer nada de su parte urbana. Y es que después de haber visitado decenas de ciudades durante los 6 meses anteriores, consideramos que era muy poco lo que podría realmente sorprendernos de una más. Tomamos esa decisión y acto seguido tomamos la segunda: “vamos a invertir el 100% del tiempo en contacto con la naturaleza”. Qué bien! tuvimos nuestro momento de genialidad ya que fue la mejor decisión de todas. Y como andábamos brillantes por esa época tomamos una tercera decisión: vamos a invertir la mayor parte del tiempo en la Isla Sur y si nos queda tiempo y presupuesto conoceremos la Isla Norte. A todo el que visite este país y solo tenga 15-20 días para recorrerlo le repetiríamos exactamente las mismas recomendaciones. En un viaje de las características del nuestro en donde cada destino no se puede preparar al 100% y es en el camino en donde se van tomando decisiones, a veces se cometen ciertos errores en la priorización de los lugares a visitar, y fue una dicha que en NZ acertamos en la planeación.

Nos encantó un escrito que encontramos sobre los paisajes de Nueva Zelanda en la revista Lonely Planet que se edita en España y queremos compartirlo en este post: “…si algo en Nueva Zelanda va a marcar la diferencia con nuestro entorno es, sin duda, el paisaje. Fuera de Auckland y Wellington, las ciudades son diminutas huellas humanas en el reino de la naturaleza. Es cierto que los colonos blancos talaron bosques milenarios para convertirlos en pastos para el ganado. Pero las dos islas neozelandesas todavía atesoran grandes extensiones de árboles de largas y ancianas barbas; fiordos con cañones sobrecogedores, y glaciares espectaculares; montañas perfectas y volcanes activos; playas desiertas y lagos de agua turquesa; aves que se olvidaron de volar y escenarios donde se intenta que los viajeros más atrevidos alcen vuelo…”.Esta descripción no podría estar más ajustada a la verdad.

Llegamos a Auckland, ciudad principal de la Isla Norte de Nueva Zelanda, el 5 de octubre de 2011, después de un vuelo de casi cinco horas desde Melbourne en Australia. Estábamos emocionados de llegar a este destino, no solo porque habíamos leído y escuchado maravillas de los paisajes y la belleza de este país, sino porque era uno de los últimos pasos de este reto de darle la vuelta al mundo. La verdad sea dicha, también llegamos nostálgicos de ver tan cerca el final de la aventura.  Decidimos pasar la noche en un hotel al lado del aeropuerto para poder madrugar al siguiente día y tomar el vuelo que nos conduciría a la Isla Sur, más exactamente al pueblo de Queenstown.

Llegamos al país en medio de un fuerte nacionalismo producto de la Copa Mundial de Rugby que se llevaba a cabo justamente en Nueva Zelanda, país en donde este deporte es el deporte nacional y famoso por el ritual conocido como la “Haka” que hacen sus jugadores, los llamados All Blacks, al iniciar cada partido. Haka es el nombre que sirve para definir cualquier danza tribal maorí, pero se suele referir con este nombre de forma específica a la danza de guerra tribal maorí. No obstante, se suela utilizar como danza de bienvenida y es signo de hospitalidad, así no lo parezca. En este link pueden ver una haka hecha por los All Blacks. Vale decir que nunca creimos que un deporte como este, bárbaro por naturaleza, nos terminara despertando tanta atención. Y es que tuvimos el chance de seguir el mundial desde Australia (con su equipo llamado los Wallabies) y posteriormente seguimos las seminifinales en Nueva Zelanda en donde en donde los All Blacks se llevaron el primer lugar.

Los All Blacks dándo la bienvenida en el aeropuerto de Auckland

Regularmente cuando viajamos en avión, elegimos las sillas del pasillo y del centro, y en este vuelo olvidamos pedir esa ubicación en el avión, luego, nos tocó al lado de la ventana. La sorpresa con la coincidencia (o Diosidencia?) no se hizo esperar; fue excelente haber quedado en esas sillas porque desde allí pudimos tener las primera imágenes del majestuoso e impresionante paisaje del Monte Cook, la montaña más alta del país con 3,754 metros de altura y de los montes circundantes, faltando solo pocos minutos para llegar a Queenstown. Cuando vimos aquella extensa cadena montañosa cubierta de nieve, con lagos de color azul turquesa, quedamos mudos ante tal belleza natural; ese día el cielo estaba claro, nuestros corazones sintieron que era un regalo de Dios… las sillas junto a la ventana, el cielo despejado… no había palabras, Nueva Zelanda nos estaba recibiendo muy bien y comenzó muy temprano a alegrarnos el alma. Nos dedicamos a tomar fotos para tener memorias de aquel espectáculo.

Vista del Parque Monte Cook desde el avión

Vista de uno de los varios lagos de la Isla Sur

Vista de los alrededores del Monte Cook

Hermosa vista desde el avión camino a Queenstow

Nos hospedamos en Queenstown, un hermoso pueblo, con un jardín botánico floreciendo en plena primavera, con gente jugando “Frisby Golf” y una especie de “Bolos” al aire libre. Caminamos el jardín y el pueblo, encontramos cafés y restaurantes en cada esquina, muchos negocios ofreciendo todo tipo de deporte de aventura con precios para cada bolsillo. Queenstown es conocida como la capital de la adrenalina en el mundo, es así que la oferta para aventureros viajeros abunda en cada esquina. El conjunto del sitio era realmente agradable. Desde la bahía se tenía una vista única hacia las montañas, no había paraje que miráramos y no fuera precioso.

Descansando en cualquier calle de Queenstown

Vista desde el muelle de Queenstown... no es hermoso?!

Un nuevo deporte, el Frisby Golf o Disc Golf, con las mismas reglas del golf pero con frisby!

Con uno de los maravillosos árboles de Queenstown

Viendo el primer atardecer en NZ

Al día siguiente, emprendimos nuestro viaje en carro hacia Te Anau, punto intermedio entre Queenstown y Milford Sound, un destino al que no podíamos faltar. En búsqueda de caminatas, una vez allí, nos dirigimos al Departamento de Conservación (DOC), cada pueblo cuenta con una de estas oficinas, y allí se obtiene toda la información de acceso a los parques, estado del tiempo y un abanico de posibilidades para hacer todo tipo de caminatas. Caminar es “un deber” en Nueva Zelanda, sus hermosos paisajes, la riqueza de su fauna y vegetación, en fin, cada rincón natural tiene su atractivo especial. Aunque nos encontrábamos en primavera y aún en temporada baja, esto implicaba que algunas de las caminatas más famosas no se pudieran hacer o tuvieran restricciones. En nuestro caso, tuvimos interés es hacer un trayecto de unos dos días de camino por el famoso Milford Track, ubicado en el Parque Nacional de Fiorland y que desembocaba en el Milford Sound. Ya nos habíamos enterado que como aún no había empezado la temporada alta, no contaríamos con la presencia de un guía ni con varias de las facilidades que ofrecen en los hut (casas de paso en la montaña). Por si esto fuera poco, nos informaron en el DOC que parte del camino estaba bloqueado por nieve, y que era muy peligroso, incluso para los más expertos. Con todas estas restricciones y con nueva información, decidimos no hacer el recorrido y cambiamos nuestros planes. Decidimos entonces hacer otra de las “Great Walk” (Grandes Caminatas) y optamos por la “Kepler Track” que estaba en buenas condiciones. Así, emprendimos nuestra primera caminata de cuatro horas en Nueva Zelanda, uno de los trayectos de la “Kepler” que bordeaba el Lago Manapouri. Fue increíble este recorrido, jamás habíamos visto un bosque como ese; a lado y lado de nuestro camino, todo estaba cubierto por musgo y parecía un gran tapete verde, recordamos parajes de películas de fantasía. Para culminar esta experiencia, buscamos un buen paraje al lado del lago para deleitarnos con el atardecer, con el sol brillando como nunca sobre las montañas y el lago, formando diversas figuras y colores.

El carro alquilado

Rios hermosos en el Kepler Track

Bosque de helechos en el Kepler Track

Musgo como alfombra

Uno de los lagos del camino

Vista del Lago Manapouri, final de la primera jornada del Kepler Track

El segundo trayecto de esta caminata por las montañas Kepler lo hicimos dos días después; con un alto grado de exigencia, ocho horas de recorrido, y buena parte del camino de 27 kilómetros en ascenso, estuvimos a punto en más de una oportunidad de “tirar la toalla” y devolvernos. Poco a poco, íbamos tomando fuerza y voluntad para seguir, y el premio por la persistencia fue grandioso; cuando estábamos cerca a la meta, el Luxmore Hut, tuvimos una espectacular vista de 360 grados de los alpes en contraste con las montañas verdes, el Lago Te Anau y un cielo azul hermoso, fue realmente alucinante y gratificante.

La meta: el Luxmore Hut... está lejos y hay que regresar...!

Ánimo!, aun faltan un par de horas para llegar a la cima...

Después de casi 4 horas subiendo, por fin comenzamos a ver nieve!

Valió la pena el esfuerzo, hermosa vista 360 grados desde la cima!

Panorámica de camino al Luxmore Hut

La meta! ahora a bajar otras cuatro horas y antes de que anochezca!

Paso peligroso de regreso... hubo derrumbe pocos días atrás.

Hasta el atardecer fue majestuoso!

Trayecto Te Anau – Milford Sound (Milford Highway)

Encontramos que recorrer la Isla en carro era muy económico y ofrecía la posibilidad de disfrutar a nuestro propio ritmo de los maravillosos parajes que ofrecía este país. Con la facilidad de movernos en carro, hicimos el impresionante recorrido del Milford Highway, desde Te Anau hasta Milford Sound, recorriendo sus maravillosos 121 km. En la vía había indicaciones de dónde parar a hacer caminatas, a apreciar el paisaje y a tomar fotos. Al final, la cereza sobre el pastel, un crucero de dos horas por Milford Sound. Pasamos por: Boyd Creek, Mirror Lakes en el cual se refleja las Earl Mountains, Knobs Flat, , Cascade Creek/Lake Gunn, The Divide, punto de partida de varias caminatas y Key Summit punto que otorga una vista espectacular de Eglinton, Hollyford y Greenstone Valleys, Monkey Creek Bridge y Lyttle´s Flat, Gertrude Valley, Homer Tunnel (922 m, el punto más alto del camino), Vista al Monte Tutuko (es el pico más alto y de glaciar en Fiordland National Park).

Mirror lakes

Mirror lakes al atardecer

Paisaje de Te Anau a Milford Sound

El Yin y el Yan en las montañas

En una de las varias lagunas del camino

A 122 km: Milford Sound: es un fiordo situado en el suroeste de la Isla Sur y es parte de una zona que es Patrimonio Natural de la Humanidad. Milford Sound es uno de los sitios más famosos de Nueva Zelanda para los turistas, además de ser llamado la “octava maravilla del mundo”. Allí tomamos un espectacular crucero de dos horas.

Tomando el crucero Jucy Cruize para Milford Sound

Milford Sound... ninguna foto se compadece de la hermosura de este lugar

Milford Sound

Cascada en Milford Sound

Regresamos de Te Anau a Queenstown y con éste, nuevamente como punto de partida, iniciamos nuestro camino hacia el Parque Nacional Monte Cook, con un breve descanso de un día en Wanaka, pueblo asentado al borde del lago del mismo nombre. El camino hacia dicho parque ya era toda una experiencia. Por primera vez en nuestra vida, nos encontrábamos ante una “Reserva de Paisajes”, el Lindis Pass nos dejó atónitos, los paisajes eran impresionantes.

NZ: 4 millones de personas + 40 millones de ovejas!

Llegamos al parque, bordeando el Lago Pukaki, con aguas azul turquesa, color que se debe al sedimento que tiene el lago y que en contraste con la luz logra esa tonalidad. El Monte Cook estaba nublado y no lo pudimos observar, pero teníamos la satisfacción de haberlo visto desde el avión completamente despejado. Cerca del parque, visitamos el Glaciar Tasman, solo se veían pequeños y escasos bloques de hielo en medio de agua; leímos que el glaciar se esconde a 200 metros de profundidad, y que lamentablemente este ha ido cediendo y convirtiéndose en el lago que ahora forma.

Glacier Tasman

Lago Pukaki

Helicóptero en el Parque Monte Cook cubierto por neblina


Queríamos extender nuestra estadía en Nueva Zelanda, o al menos, recorrer muchos rincones en el tiempo que teníamos. Aún en el Lago Tekapo y muy temprano en la mañana, hicimos una serie de averiguaciones para extender el alquiler del carro y poder entregarlo en Christchurch en lugar de Queenstown. Este cambio nos permitió planear nuestro recorrido por la costa este de la Isla hasta Picton y la zona vinícola de Marlborough, haciendo un descenso por la costa noroeste. Felices con nuestro itinerario, nos dirigimos a realizar la “Alpine Pacific Touring Route”, ruta que comprendía Wanapa -región vinícola-, Hanmer Springs -con piscinas termales del país- donde pasamos una noche, y Kaikoura –sitio reconocido por la belleza de sus paisajes y la riqueza de su fauna-. Este último lugar, cuenta con un cañón submarino que proporciona un hogar ideal para la vida marina, por ello, tomamos un bote que nos llevó cerca de las colonias de delfines; tuvimos la suerte de observar muchos, jugaban con la presión del agua del bote, saltaban, su personalidad es alegre y juguetona, fue absolutamente hermoso verlos tan cerca, libres y en estado salvaje. Después de ver este hermoso espectáculo, nos prometimos nunca ingresar a parques horribles como Sea World y otros en el mundo en donde someten a estos animales a niveles altos de estrés y maltrato a cuenta de la inteligencia de estos cetáceos y de sus primos las ballenas.

Hermosos delfines salvajes en Kaikoura

Delfines salvajes en Kaikoura

Hermso delfín salvaje en Kaikoura

En la tarde, continuamos nuestro camino hacia el norte hacia la región de Marlborough para degustar del famoso Sauvignon Blanc del país, por una carretera costera que nos brindó paisajes increíbles del mar, con los alpes y las montañas verdes, qué conjunto tan especial! En este recorrido hay señales que indican que se pueden ver focas en los acantilados y qué suerte tuvimos! Descubrimos un punto que no estaba señalizado para ver focas, y para sorpresa nuestra había muchas descansando y durmiendo en los acantilados. Solo ellas y nosotros, nadie más.

Hermoso espectáculo de focas saliendo de Kaikoura

Foca posando a orillas del Océano Pacífico de Nueva Zelanda

Desde Picton, en la región de Marlborough, hicimos la ruta de paisajes del Queen Charlotte Sound, ruta desde la cual nos trasladamos hacia la costa oeste de la Isla Sur, pasando del Océano Pacífico al Mar de Tasmania. Bajando por esta ruta costera, visitamos las Pancakes Rocks, formaciones de piedra en forma de panqueques, hasta llegar a los glaciares Franz Josep y Fox; en donde llevamos a cabo largas caminatas para poderlos apreciar desde muy cerca. Observamos con tristeza cómo han venido perdiendo terreno a través de los años, producto del calentamiento global.

Pankake Rocks

Glaciar Franz Josep

Glaciar Franz Josep

Glaciar Fox

Ya de camino hacia Queenstown, lugar donde tomamos nuestro vuelo de regreso a Auckland, pasamos por el espectacular Haast Pass desde donde observamos en todo su esplendor los lagos Wanaka y Hawea. Ésta ruta escénica, junto con la Milford Highway y el Lindis Pass, se convirtieron en nuestras rutas favoritas.

Otro atardecer hermoso, este en el Haast Pass

En el Haast Pass

Lago Wanaka

Lago Hawea

En la Isla Norte, escogimos como puntos para visitar, el Lago Taupo, el Parque Nacional Tongariro y Rotoura, centro cultural maorí. No contamos con la suerte del mismo clima favorable y soleado que tuvimos en la Isla Sur, y no pudimos disfrutar como hubiésemos querido de los maravillosos parajes del Tongariro, pues la caminata famosa que lo recorre la “Tongariro Alpine Crossing” estaba cerrada por mal tiempo. Los alrededores del Lago Taupo y de Rotoura también estuvieron pasados por lluvia. Con este panorama decidimos adelantar nuestro viaje a Chile e irnos unos días antes de lo que teníamos planeado. Dejamos Nueva Zelanda con la majestuosidad y la belleza de su Isla Sur en nuestras mentes.

Tongariro nublado

En Rotorua, zona de lagos de aguas termales y géiseres

A las afueras de Rotorua

No hay duda que Nueva Zelanda nos encantó!

P.D.: Nueva Zelanda es de película, también porque en su territorio se han filmado cientos de películas entre las que se destacan El Señor de los Anillos, Crónicas de Narnia y Avatar que han tomado ventaja de los paisajes majestuosos que ofrece su geografía.

P.D.2: Una última reflexión recogida en una van de cualquier calle de Nueva Zelanda: “Los políticos y los pañales necesitan ser cambiados por la misma razón!”

 
1 Comment

Posted by on January 5, 2012 in Nueva Zelanda, Oceania

 

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One response to “Nueva Zelanda: de película!

  1. malaquita

    January 9, 2012 at 1:47 pm

    Qué excelente relato (aunque ya me habían dado la primicia jiji), definitivamente un país hermoso y también uno de mis favoritos! Me alegra que les haya ido tan bien y que el clima (en general) haya estado bueno. A nosotros no nos tocaron las montannas con tanta nieve, esa vista desde el avión está increíble. Besos y gracias por compartirlo,
    Alex.

     

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