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Australia: tan grande como la imaginación (Primera Parte)

28 Dec

Visitar Australia ha estado en mi imaginario de viajes desde que tengo uso de razón y calculo que debe estar también en el de muchos. Desde el primer borrador de itinerario, este país estuvo de los primeros en nuestra lista y no en vano fue uno al que le invertimos más número de días: 17. Cada día valió mucho la pena.

Mi primer acercamiento a Australia quizá lo tuve a los 16 años cuando en nuestra casa en Sogamoso recibimos a una estudiante de intercambio de Tasmania. Ella nos compartió varias postales y libros de su lejano país y quizá desde ese entonces comencé a entender un poco sobre su magnitud, diversidad y belleza. Si bien hay 5 países más grandes que Australia, los casi 8 millones de kilómetros cuadrados (7,741,220 para ser más exactos) y la enorme distancia que separa este país de América, sumado a la buena reputación que tiene como destino turístico lo hacen especialmente atractivo para un viaje aldedor del mundo.

La mayor parte del territorio de Australia es desértico o semiárido y existe una gran diversidad de hábitats que van desde paisajes alpinos hasta selvas lluviosas tropicales. Sus tierras son poco fértiles y es un continente considerado de gran edad. El clima es extremadamente variable y al haber tenido un prolongado aislamiento del resto de los continentes su fauna y flora es única y muy diversa. Alrededor del 85% de las plantas con flor, el 84% de los mamíferos, más del 45% de las aves y el 90% de los peces en las zonas costeras son endémicos. Es fascinante caminar como caminamos por este país y darse cuenta de que “todo es diferente”, hasta el mismo comportamiento de las aves que parecieran no tenerle miedo a los humanos es distinto.

En Australia hicimos todo lo que queríamos hacer y mucho más! Queríamos conocer el Gran Arrecife de Coral, abrazar un koala, ver de cerca un canguro, caminar por la gran roca naranja llamada Uluru, tomarnos una foto en la famosa opera de Sydney, conocer más sobre los aborígenes, visitar amigos y familia, etcétera, etcétera, etcétera. Acá está nuestro recorrido por este hermoso país.

Llegamos a Australia por el extremo nororiental del país a la ciudad de Cairns, después de un vuelo de casi 6 horas desde Hong Kong con la aerolínea Qantas. Acá un paréntesis para decir que las mejores aerolíneas del mundo definitivamente están en Asia y Oceanía, la calidad del servicio y la comodidad de los aviones no se compara con ninguna de América y Europa.

Cairns lo visitamos con un objetivo en mente, conocer la Gran Barrera de Coral, el mayor arrecife de coral del mundo. Si bien no practicamos el buceo ni tampoco somos los más activos en actividades acuáticas, prefiriendo la tierra firme con paisajes de montaña, nos ilusionaba mucho ir a ver en vivo y en directo una de las más grandes maravillas naturales de nuestro planeta, considerada por la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad desde 1981 y llamado por algunas publicaciones como “el ser animal más grande del mundo”, aunque en realidad consta de muchas colonias de arrecife. Su extensión es de 34,970,000 hectáreas y hace parte de la región protegida de nombre Parque Marino de la Gran Barrera de Coral.

Cairns es una ciudad pequeña y acogedora, con un desarrollo turístico amplio y bien organizado. Australia es el paraíso de los backpackers (mochileros) en el sentido que las opciones “económicas” abundan por todo el territorio. Aunque el término “economía” es algo subjetivo en este país que fue el más costoso de los 25 que visitamos.

Con anterioridad investigamos sobre las posibilidades de cruceros para visitar la Gran Barrera y nos decidimos por una magnífica opción, la de Ocean Free que está muy bien rankeado en TripAdvisor. Se trata de un crucero que se hace en un hermoso velero de 16 metros de largo y que máximo acepta 54 personas, aunque el día que hicimos el crucero solo estábamos 30. Una vez estuvimos en altamar nos dimos cuenta que hicimos una muy buena elección ya que vimos varias embarcaciones mucho más grandes que la nuestra pero saturadas de gente y sin el encanto de un velero como en el que estuvimos.

Velero de Ocean Free

El programa comienza a las 7:15 a.m. hora en la que nos recogieron en el Hostal para llevarnos al Cairns’ Reef Fleet Terminal lugar de donde salen todas las embarcaciones que visitan la Gran Barrera desde Cairns (hay otros lugares desde donde se puede también salir). A las 8 a.m. está partiendo el velero y nos ofrecen café, té, frutas y muffins. La tripulación está compuesta por tres hombres, un inglés, un australiano y un italiano, muy afables y sobre todo muy profesionales. En el barco compartimos con gente de varios lugares del mundo, entre ellos un grupo de jóvenes chinos con los que estuvimos hablando durante un buen rato sobre su país y sobre los estudios de Phd y Maestrías que están haciendo en Australia, un negocio cada vez más lucrativo por el enorme ingreso de divisas que le genera al país. La embarcación se dirige hacia un lugar llamado Pinnacle Reef, a dos horas del puerto. Se trata de un arrecife de explotación turística exclusiva de esta empresa por lo que solamente estábamos allí los 30 pasajeros y la tripulación en medio de un mar precioso y un día en el que las nubes se fueron de vacaciones. Uno de los tripulantes nos dijo que el mar no lo había visto así de tranquilo en varias semanas y que era un día perfecto para ver el arrecife de coral en todo su esplendor. Nos explicaron todas las medidas de seguridad que debemos tener en cuenta en el barco y en el mar y nos dedicamos por un tiempo a disfrutar de un paisaje majestuoso. Llegamos a Pinnacle Reef ya con los trajes de neopreno puestos. Nos previenen de usar estos trajes ya que la temperatura del agua puede estar en los 16 ºC.

Mónica lista para la acción!

Bendición y al agua!

Al agua!

Comenzamos la primera de las dos inmersiones que íbamos a hacer durante el día. El paisaje marino es simplemente sobrecogedor. Solamente había tenido oportunidad de hacer snorkel una vez, en la Isla de San Andrés al norte de Colombia, pero de esto hace ya muchos años. Para Mónica era la primera vez. Comenzamos mutuamente a señalarnos una y otra variedad de peces y especies marinas que se cruzaban enfrente nuestro y a fascinarnos con todo aquello que solo por televisión habíamos visto en esa magnitud. Al parecer muchos neófitos en el tema del buceo o del snorkel tienen un especial interés por conocer a Nemo en persona, así que el tripulante que nos guió en el mar nos muestra a un Pez Payaso que se escondía entre uno de los corales. No paré de agradecer a Dios por permitirme ver semejante espectáculo y estoy seguro que Mónica estaba en las mismas. Después de unos 40 minutos, salimos del mar para disfrutar de un delicioso almuerzo y dirigirnos a Green Island.

Feliz!

MUY Feliz!

Antes de comenzar, tenía la duda si iba a ser suficiente hacer snorkel y esperaba no arrepentirme de haber hecho semejante viaje y no haber querido bucear. Imaginaba que quienes iban a bucear iban a ver un mejor espectáculo, pero no, no fue así, cuando tienes el coral a apenas un metro de la superficie, el pesado equipo de buceo es una gran desventaja (vimos a buceadores teniendo que salirse de los lugares más hermosos) y la mejor decisión fue justamente haber hecho snorkel!

En Green Island caminamos un poco alrededor de la isla. Se trata de un Parque Nacional a donde va la gente principalmente a caminar y a broncearse. Su atracción principal es visitar un lugar en donde está “el cocodrilo más grande del mundo”. De solo imaginarnos el horrendo espectáculo de este animal en cautiverio ni nos aparecimos por allí y vimos pasar los minutos esperando lo que sería la segunda inmersión.

En Green Island

Hicimos la segunda inmersión (o como quiera que se llame lo que uno hace en snorkel…!) y aunque el agua estaba un poco más movida que en la primera, disfrutamos una vez más un paisaje precioso. Escuché que uno de los tripulantes me llamaba desde el barco y me doy cuenta que soy el último en regresar, la verdad que no quería salirme, lo estaba disfrutando al máximo.

De regreso a Cairns

Comenzamos el regreso a Cairns y fue muy especial que en cierto momento del viaje, el capitán apagó motores y nos fuimos navegando silenciosamente solamente con el viento y las velas como único motor y combustible. Nos ofrecen una copa de vino espumoso, unos snacks y casi al final de la tarde estaba terminando este maravilloso crucero que ojalá algún día tengamos la oportunidad de repetir.

Al día siguiente tomamos un carro en alquiler y nos fuimos a recorrer un zona llamada Tablelands. Atención que en otro lugar del mundo decir “tomé un carro en alquiler” puede sonar muy normal, pero cuando se trata de un país como Australia en donde manejan al lado opuesto al que has manejado por más de 20 años, esto pasa de ser una actividad turística medianamente normal para convertirse en un reto mayor! Era la primera vez que me atrevía a alquilar un carro en un país en donde manejaran al lado izquierdo y con el timón al lado derecho. Después de cientos de kilómetros recorridos en Australia y Nueva Zelanda puedo decir que es prueba superada y que segúramente mi cerebro debe estar funcionando hoy mejor que antes después del tremendo esfuerzo mental y de concentración por no andar en contravía y “meter las patas” en tierras tan lejanas.

Y que no se me olvide!

Decía que hicimos un recorrido por Tablelands. Se trata de un circuito de un día que se hace a través de hermosos lugares naturales que incluyen reservas forestales, cascadas, parques nacionales y paisajes patrimonio de la humanidad. Como una imagen vale más que mil palabras acá están las fotos de este involvidable día de contacto con la hermosa naturaleza del noreste australiano.

Paisajes del camino en Tableland

Hermoso Fig Tree

Lago Eacham

Un chapuzón delicioso en una de las varias cascadas del camino!

Otra cascada del camino

Curtain Fig

Nuestro siguiente destino fue Ayers Rock o como realmente debiera llamarse, Uluru, por ser el nombre en lengua aborígen que los primeros pobladores de esta zona del mundo le dieran hace más de 10,000 años y también por considerarse un lugar sagrado para ellos. Uluru queda a 2,878 kilómetros de distancia de Cairns si hubiéramos querido hacer el viaje por tierra, por lo que naturalmente tomamos un avión que en xx horas nos dejó en el pequeño aeropuerto de esta zona del país conocida como el Outback australiano y que hace parte del Territorio del Norte uno de los estados de Australia.

Para hospedarse en el Uluru-Kata Tjuta National Park, considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, solamente hay un complejo hotelero disponible llamado Yulara, el cual ofrece una oferta que va desde un resort 5 estrellas hasta dormitorios de mochileros y espacios para camping. La nuestra fue una sencilla habitación de 2 camarotes con baño exterior.

Alquilamos un vehículo (la manera menos costosa de conocer la zona) y comenzamos el recorrido por Kata Tjuta o también conocido como Monte Olga o coloquialmente como Las Olgas. Kata Tjuta es un grupo de formaciones rocosas compuesto por 36 cimas que abarcan un área de 21,68 km2. La montaña está formada por rocas sedimentarias, formadas a partir de grava y bolos de diferentes tipos de roca. En la lengua Pitjantjajara, el nombre Kata Tjuṯa significa “muchas cabezas”. Este lugar es sagrado para los aborígenes australianos al igual que Uluru. En este lugar se celebraban, y al perecer aún se celebran, multitud de ceremonias, sobre todo por las noches. Una de las antiguas ceremonias consistía en un tipo de castigo público que en ocasiones acababa en muerte. Hicimos una caminata en medio de un paisaje espectacular.

El carro que nos acompañó por el Outback australiano

De camino a Kata Tjuta

Comenzando la caminata en Kata Tjuta

Con una de las hermosas colinas de Kata Tjuta

Con la "V" de Velasco en las espaldas...

De regreso con el sol a las espaldas...

Al siguiente día recorrimos 460 kilómetros para llegar hasta Kings Canyon. Este recorrido debe hacerse únicamente de día ya que se considera muy peligroso hacerlo en la noche por la cantidad de camellos,  canguros y otros animales que se cruzan en la vía y que son muy dificiles de evitar. Los accidentes con canguros suelen ser los más letales, ya que al parecer el animal suele saltar cuando ve que el carro lo va a atropellar y termina muchas veces atravesando el parabrisas y en el interior del vehículo. Conocimos a una señora australiana que sobrevivió a un accidente de estos. Los primeros tres canguros que vimos en Australia los vimos muertos en la carretera y vimos varios camiones con enormes protecciones tipo “mata burros” en el frontal de sus vehículos. Solamente pudimos ver un camello que se nos cruzó a unos cuantos metros de donde estábamos.

Kings Canyon es parte del Watarrka National Park situado al igual que Uluru en el Territorio del Norte. Allí se ofrecen básicamente dos caminatas, una de 1,2 kilómetros ida y vuelta y otra bordeando el cañon por arriba de 6 km. El día estaba hermoso y ya andábamos muy bien de estado físico así que nos decidimos por la más larga, la cual nos tomaría casi 4 horas en recorrer. El camino comienza por una subida de escaleras criminal, que los locales la llaman “Heartbreak Hill” (o “Heart Attack Hill“) (Colina del Ataque Cardíaco) por lo empinada, pero una vez se supera este primer reto, el resto del trayecto es mucho más llevadero, aunque sin dejar de ser retador por la falta de sombra y por los desfiladeros que se atraviezan. Una vez en la cima se tienen vistas espectaculares de una quebrada en la parte baja. A mitad de camino se llega al llamado Jardín del Edén, un pozo de agua permanente rodeado de exuberante vegetación. La última mitad del recorrido pasa a través de un laberinto de grandes cúpulas de arenisca erosionada. Después de un lento descenso llegamos al punto de partida, felices de haber concluido una de las más hermosas caminatas hasta ese momento en el viaje!

La misión: recorrer los 6 kilómetros

Preparando la subida a la "Colina del Ataque Cardiaco"

Falta poco!

Paisaje de Kings Canyon

Llegando al punto más alto de Kings Canyon

Panorámica de Kings Canyon

Otra panorámica de Kings Canyon

Paisaje de Kings Canyon... por esas escaleras bajaremos...

Al finalizar la caminata quisimos emprender de nuevo el camino de 460 kilómetros de regreso a Uluru pero después de media hora de camino comenzamos a ver lo que pareciera una tormenta de agua porque el cielo se puso gris oscuro a la derecha del camino. Resultó ser un gran incendio y las autoridades nos obligaron a devolvernos porque la llamarada estaba atravezando el camino. Después de algunas horas de espera nos reportaron que solo en la mañana siguiente iban a dar paso a los vehículos así que tuvimos que pasar la noche en el único hotel de esta zona. Comentamos que el profesionalismo de las autoridades encargadas de manejar la situación era ejemplar y que siempre nos sentimos muy protegidos.

A la mañana siguiente madrugamos para ir a Uluru y el paisaje del camino fue desolador. Por kilómetros y kilómetros solamente vimos las cenizas del incendio del día anterior. Es triste ver esto en cualquier lugar, pero en Australia quizá lo es más ya que el ecosistema del país es muy frágil y las consecuencias de un incendio de estas magnitudes son desastrosas.

Llegamos a Uluru y pudimos disfrutar de uno de los íconos naturales más famosos de Australia. Esta enorme roca es uno de los mayores monolitos del mundo, con más de 348 metros de alto, 9 kilómetros de contorno y 2,5 kilómetros bajo tierra. Es un lugar sagrado para los aborígenes australianos y desde 1987 es Patrimonio de la Humanidad. Es conocido también como el ombligo del mundo. La superficie del monolito cambia de color según la inclinación de los rayos solares, tanto a lo largo del día como en las diferentes estaciones del año. Es particularmente famosa la imagen de Uluru al atardecer, cuando se vuelve de un color rojo brillante. Estuvimos también en el centro de visitantes para entender mejor la trascendencia que tiene para los aborígenes Anangu este lugar sagrado.

Uluru... imponente

Con Uluru a nuestras espaldas...

Si bien todo lo que conocimos del Territorio del Norte fue muy especial, de los tres lugares que conocimos en este estado nos quedamos especialmente impactados por la belleza de Kings Canyon. Al parecer solamente el 10% de los visitantes a Uluru hacen el recorrido hasta Kings Canyon, lo cual debe ser más por una razón de exposición mundial que ha tenido Uluru que por un tema estético de uno sobre el otro. Uluru es especial, solamente que como muchos íconos famosos “uno ya lo conocía antes de ir”, e incluso Kata Tjuta, el “hermanito menor” nos pareció más hermoso que la super estrella.

Del aeropuerto de Ayers Rock salimos con destino a la muy famosa Sydney. Pero Sydney será parte de la segunda parte de este blog!

P.D.: al inicio de este post escribimos que en Australia hasta las aves tenían un comportamiento diferente y que pareciera que no le tuvieran miedo a los humanos, acá está la prueba:

Ave pasando por el lado de Mónica como "pedro por su casa"

Esta ave no solo no se asustó con nuestra presencia sino que nos perseguía!

Pájaro no muy lejos de donde estábamos...

Otro pájaro merodeando sin temor al lado de Mónica...

Posando

Bueno, el tema no es solo de los pájaros...

Hasta el próximo post!

 
1 Comment

Posted by on December 28, 2011 in Australia, Oceania

 

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One response to “Australia: tan grande como la imaginación (Primera Parte)

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