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Un ratico en Eslovaquia

13 Sep

Estando en Budapest, teníamos dos caminos para escoger, uno era ir a Viena, Austria y el otro ir a Bratislava, capital de Eslovaquia. Nos decidimos por el segundo. Salimos temprano en la mañana a tomar el tren y… llegamos tarde y lo perdimos! Así que hubo cambio de planes: salimos a visitar Viena en Austria. Sin embargo, la idea de estar en un país que suena tan lejano y distante como puede ser Eslovaquia, nos llamaba mucho la atención, así que decidimos no dejar pasar la oportunidad y pasar al menos una noche en Bratislava. Por eso, este post se llama “Un ratico en Eslovaquia”. Si bien no es lo ideal visitar un lugar por tan poco tiempo ya que no se alcanza a “medirle bien el pulso”, a veces vale la pena así sea por llevarse un “saborcito” de algún lugar.

Después de la magnífica experiencia en Hungría, y de los maravillosos días que habíamos pasado en su capital Budapest (ver este link para revisar el post de nuestro viaje a Budapest) estábamos más confiados en visitar países de la antigua cortina de hierro. Llegamos a Bratislava después de un viaje de dos horas en bus. Al llegar tratamos de ubicarnos y no fue nada fácil. Tratábamos de hablar con una persona y con otra pero de inmediato nos dimos cuenta que la barrera de idiomas iba a ser más complicada que en los países vecinos. Con la ayuda de la única persona que medio entendía Inglés logramos tomar el tram camino al hostal para comenzar esta corta visita de 24 horas.

Tram de la ciudad

Viendo la mejor manera de recorrer la ciudad, nos decidimos por los Tours Gratuitos. Tal como lo explicábamos en el post de cómo viajar a Europa de forma económica (ver link), se trata de grupos organizados de jóvenes que ofrecen el servicio de guías turísticos por la ciudad y el precio del servicio queda al criterio del cliente. Nuestra guía fue una jóven que nos hizo el recorrido a pie por su ciudad.

Iniciando el Tour gratuito

Bratislava es una ciudad de aproximadamente 430,000 habitantes y es la ciudad más grande de este pequeño país. La atraviesa el río más internacional de Europa, el Danubio, que lo pudimos ver también en Alemania y Austria. En los últimos años esta ciudad ha estado en proceso de transformación, tanto en la recuperación de edificios emblemáticos, como en la mejora de las deterioradas infraestructuras que heredaron del antiguo régimen comunista. En el año 1993 se convirtió en la capital de la región formada por la República Eslovaca una vez se disolvió la antigua Checoslovaquia.

Tram de la ciudad

Cualquier calle de Bratislava

Es una ciudad y una región que tuvo un gran sufrimiento con la invasión Nazi en la Segunda Guerra Mundial y que se vio forzada a expulsar a la mayoría de los 15,000 judios que poblaban su territorio. Tuvo enormes pérdidas de sus edificaciones históricas con los bombardeos de las tropas aliadas en 1944 y como si esto no fuera poco, tuvo que sufrir la invasión de los Ejércitos Rojos de la antigua Unión Soviética en 1945.

Hay una serie de esculturas que resultan muy agradables de ver y que se han convertido en íconos de la ciudad. Una de ellas es la de “Cumil”. Se trata de uno de los personajes más famosos de la ciudad. La estatua representa a un obrero descansando mientras echa un vistazo a las calles repletas de gente paseando. Es sin duda la estatua favorita de los visitantes a la ciudad. Su nombre se forma a partir del verbo “cumit”, que en eslovaco significa algo así como “chismosear”. Por su posición privilegiada, se dice que Cumil se dedica a observar las faldas de las turistas…

Famosa estatua de Cumil, ícono de la ciudad

Otra de las estatuas que se han vuelto muy famosas es la de Schoner Naci. Su nombre en alemán “significa el bello Ignacio” y esto ya da una pista sobre las características de este personaje. Schoner Naci fue un antiguo “prespurak”, se llamaba así a los habitantes de Prespurk (antiguo nombre de Bratislava), hablando (como era común en la época) eslovaco, alemán y húngaro. Aunque pobre y mentalmente enfermo no descuidó nunca su impecable aspecto, luciendo siempre frac, sombrero de copa, guantes blancos y en sus manos un bastón. Solía frecuentar las cafeterías de la ciudad y siempre saludaba cortésmente a las mujeres jóvenes. Su amabilidad le hizo ganarse la simpatía de los habitantes de la ciudad.

Con el siempre elegante Schoner Naci, personaje famoso de la ciudad

Otra de las estatuas famosas es la que se encuentra en plena Plaza Mayor, la de Napoleón. Napoleón pasó por esta ciudad en varias ocasiones, la primera en 1805 y la segunda en 1809, cuando destruyó uno de los mayores castillos de la ciudad, el de Devin.

Estatua de Napoleón

La mayoría de los edificios históricos están ubicados en la Ciudad Vieja. El Gobierno de la ciudad de Bratislava es un complejo de tres edificios construidos en los siglos XIV y XV y en la actualidad es sede del Museo de la Ciudad de Bratislava. La Puerta de Miguel (Michalská brána) es la única puerta que se ha preservado de las fortificaciones medievales, y se encuentra entre los edificios más antiguos de la ciudad; la casa más angosta en Europa está en la zona cercana.

Puerta de Miguel (izq) y la casa más angosta de Europa

Plaza Mayor de Bratislava

Teatro de Opera Bratislava

Si bien no encontramos a la gente más jovial de Europa en las horas en las que estuvimos en Bratislava, si pudimos ver a una ciudad y a su gente que con una larga historia de guerra, invasiones y sufrimiento, está haciendo un gran esfuerzo por dejar atrás ese pasado y convertirse en un destino turístico de reconocimiento como muchos otros en este continente.

Tienda de souvenirs en Bratislava

Hasta la próxima!

 
Comments Off on Un ratico en Eslovaquia

Posted by on September 13, 2011 in Eslovaquia, Europa

 

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