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Marruecos, una experiencia agridulce (por: Mónica)

25 Jul

Marruecos ha sido uno de los destinos más difíciles del viaje. Las fuertes diferencias entre su cultura y la nuestra representan todo un reto y provocan que todas las alertas estén puestas en muchos detalles, realmente para mí fue muy estresante. Cada vez que íbamos a cambiar de destino en este país, adoptaba una actitud entusiasta y confiaba en que el siguiente paso me gustaría. Sin embargo, no fue así, y rescatando algunos sitios que visitamos y que fueron de mucho agrado, mi sabor final no es el mejor y evitaría elegir nuevamente este destino.

En el post Un día de 48 horas: la llegada a Marruecos ya contamos lo que fue la hermosa experiencia en Chefchaouen, así como todas las peripecias de la llegada a Marruecos, luego no voy a repetirlo. Posterior a Chefchaouen, nos dirigimos a Fes, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y una de las consideradas ciudades imperiales de Marruecos junto con Marrakech y Meknés.

Fes, tiene una medina espectacular, parecíamos transportados en el tiempo, los olores son penetrantes, especias, carnes, frutas, comida callejera, y cientos de gatos, en fin, es increíble estar allí. Estuvimos hospedados en un B&B o Riad precioso, de la familia Hlimi, la estancia allí fue realmente placentera. Los Riad son casas de locales marroquíes que alquilan habitaciones y sirven desayuno en la mañana, solo pocas familias en Fes se dedican a este negocio y están debidamente agrupadas.

Los que tengan curiosidad cómo es caminar en una medina, pueden ver el siguiente video que hizo Juan Pablo en una de las caminatas por la de Fes. Aparte que hay una conversación entre el guía y nosotros respecto el salto que quiere dar Marruecos hacia una democracia y el cariño que sienten los marroquies por su rey: http://www.youtube.com/user/jpvelasco1234#p/u/1/iOcav6U0Izo

Durante nuestra estancia allí, recordamos con desagrado dos experiencias: la primera relacionada con el chico que se nos pegó como un chicle desde que llegamos para “ayudarnos” a buscar el Riad y quien nos dijo que no nos cobraría por el servicio, y a quien al final tuvimos que darle 4 Euros por caminar quizás 3 cuadras! Y la segunda, sucedió con el guía oficial que contratamos para que nos llevara por la Medina (resalto que nos pareció ameno y serio); estos guías, si bien te llevan a los rincones más recónditos de la ciudad e impiden que te pierdas más de la cuenta entre tanto laberinto, también parecen confabulados con cada tienda y negocio. A todos los sitios que nos llevó, sin excepción, nos ofrecían y mostraban mercancía, hacían demostraciones y hacían todo un “show” de exhibición de productos y contaban historias de miles de años; realmente, parece un montaje y su aparente hospitalidad pierde autenticidad. Allí compramos 10 gramos de cardamomo y 10 de pimienta negra por los cuales cobraron 20 dólares! A petición mía en especial, le indicamos al guía que nos llevara nuevamente al sitio y exigimos que nos regresaran el dinero. En la foto, estoy en este farmacia.

Conservando la base en Fes, hicimos un tour de un día a Meknés, también Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Una Medina preciosa, un poco más calmada, pudimos disfrutar de nuestro tiempo allí, ingresar a uno de los palacios museos, donde JuanPa quedó impresionado con la antigua disposición del Harem e hizo un video del anhelado placer!

Desde Fes, nos dirigimos a Marrakech, y nos hospedamos en un Riad muy agradable, económico y un poco alejado del centro de la ciudad, por lo cual decidimos quedarnos más días de lo planeado, y lo tomamos de base para ir al desierto del Sahara y para descansar (ver post: No pensábamos ir al Sahara, pero valió la pena). Marrakech nos pareció una ciudad muy congestionada y con un mayor montaje turístico. El mismo día que llegamos fuimos a conocer el sitio donde había estallado la bomba unos días atrás, y fue realmente intimidante. No tuve muchos deseos de conocer a fondo la Medina, tenía tan altos mis niveles de stress que prefería quedarme más resguardada en el Riad.

Desde Marrakech emprendimos nuestro viaje al Sahara (ver post: No pensábamos ir al Sahara, pero valió la pena). Muchas horas en carro, unos paisajes increíbles y diferentes a los que siempre habíamos visto. Es emocionante cuando llegamos a Ouarzazate lugar donde montamos los camellos para ir a pasar la noche al desierto! Recuerdo mi asombro con el atardecer tan espectacular, con la hospitalidad de los Bereberes, quienes fueron nuestra guía, cocinaron tahine para nosotros, y bailaron alrededor de una fogata. Valió la pena esta experiencia y el dolor de los huesos magullados por la montada en camello.

Mi experiencia en el baño Hamman y “Las Mujeres” del Riad

“Las Mujeres”, como son llamadas las marroquíes que trabajaban en el Riad, encargadas de la limpieza general y de cocinar, y quienes en varias oportunidades le dijeron a JuanPa que no llevara nada a la cocina y que no lavara, que los hombres no trabajaban en la casa (Qué tal!!!), me invitaron a un baño público para mujeres en Marruecos, llamado Hamman, algo completamente desconocido para mí hasta ese momento. Les pagué una suma de dinero por ir con ellas, y solo sabía que nos íbamos a bañar, y mi nueva amiga Charlotte (Inglesa que trabajaba en el Riad) me dijo que me iba a sentir más limpia que nunca. Con esa poca información, sin nada de valor conmigo, sandalias, y ropa interior que se pudiera manchar, tomé rumbo sola hacia mi aventura. El sitio es como un sauna, hay una mujer mayor sentada en la entrada, a quien las mujeres le entregan algo de dinero y que permite ingresar. El baño está lleno de mujeres locales, quienes asisten al lugar cada semana a bañarse y limpiarse profundamente, es algo muy típico y normal. Una vez adentro, nos desvestimos y solo quedamos en panties; al  principio es muy extraño, pero cuando observé la tranquilidad y naturalidad con la que todas las mujeres me miraban, o ni me miraban, me fui relajando. “La mujer” encargada de mí, me mojó todo el cuerpo con agua caliente, literalmente me bañó, y me aplicó como una especie de henna verde, con cáscara y jugo de naranja para suavizar la piel. Luego, me acostó sobre unas baldosas calientes y me pidió, que respira profundamente y que me relajara. Al cabo de unos 20 minutos, exfolió mi piel con una esponja y me bañó nuevamente, masajeándome y haciendo presión en la espalda. Mientras tanto, seguían llegando mujeres marroquíes al baño, viejas, jóvenes y niñas a limpiar sus cuerpos y creo que algo más, porque es un espacio tan íntimo, tan personal, en el cual los hombres no tienen el derecho a ingresar, y eso es mucho decir en esa cultura, en la que los derechos de las mujeres son limitados, en la que están sujetas al hombre (y más aún si están casadas) y están programadas a permanecer en casa mientras los hombres salen a trabajar y a llevar el sustento, debe ser como un escampadero! Realmente, fue una experiencia muy íntima y femenina, diferente! Luego, caminando por Roma, pasamos por la vitrina de un spa en la que promocionaban el Hamman, lo que me hizo pensar, que estuve en un “spa” muy autóctono y natural, recibiendo todo un tratamiento de limpieza y a precio de locales! Una experiencia inolvidable.

El sabor final

A Marruecos, quizás no volveríamos. Yo creo que no ven personas, sino signos ($) caminando y a quienes se les puede vender o pedir algo. Te piden dinero por todo, si tomas una foto, te abordan estirando la mano pidiendo que pagues por ello, si te ofrecen ayuda para darte una dirección, o te ayudan en el aeropuerto y te guían en cómo llegar al hotel, esperan que les pagues. Esta actitud la vivimos en todos los sitios, algunos en menor o mayor medida, pero en todos. Aunque conocimos marroquíes amables, en particular en los hoteles o Riads en los que nos quedamos, la sensación general cuando salíamos a la calle era de acoso, el lenguaje corporal de los hombres hacia las mujeres, en especial las extranjeras, en muy agresivo, intimidante. Quizá por eso es que digo: quizá no volveríamos.

*          *          *

La ruta que seguimos en los 11 días en Marruecos fue la siguiente:

Tarifa (Puerto de España en donde se toma el ferry hacia Turquía)–Tanger (Puerto de llegada en Marruecos)–Tetouan–Chefchaouen–Fes–Meknés—Marrakech–Ouarzazate–Zagora–Marrakech–Vuelo a Madrid.

 
1 Comment

Posted by on July 25, 2011 in Africa, Marruecos

 

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One response to “Marruecos, una experiencia agridulce (por: Mónica)

  1. jessica

    October 11, 2011 at 2:42 pm

    HOla

    A mi me gusta mucho Marruecos
    pero no me gusta ir en planes organizados ni por agencia.
    Viajo en coche por libre con mi madre
    y nos han acogido berebers a dormir en sus casas, nos han mostrado su manera de vivir, hemos comido con ellos, hemos ido al desierto con sus camellos, .. etc . A cambio de nada
    Vamos cada año y ya tenemos hechas amistades.
    Creo que como en todas partes hay de todo. Pero es muy diferente viajar por libre que en grupo.
    Supongo que en grupo te encuentras en que todo esta programado para el dinero, la excursión es dinero y te llevan a sitios para gastar mas dinero.
    Pero este tipo de paises pasan estas cosas y en muchos otros.
    Cuando viaje a Argentina me sentí igual cuando iba en grupos o cuando decía que era española.
    Bueno solo con abrir la boca por el acento ya creo que me hacian pagar.
    Pero si íbamos por libre era encantador.
    Os dejo mi blog que no tiene ni una semana que es sobre el aceite de Argán
    un aceite propio de Marruecos.
    Tiene poquitas cosas pero cada dia subo de nuevas.
    http://www.elaceitedeargan.wordpress.com

    Gracias por el blog!

    Saludos a todos

     

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